Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El golpe de calor representa la forma más severa de afectación por altas temperaturas y puede convertirse en una emergencia médica si no se atiende de inmediato.
Aunque comúnmente se asocia con la exposición directa al sol durante el verano, también el riesgo no depende únicamente del clima, sino del tiempo de exposición al calor y de la rapidez con la que se actúe ante los primeros síntomas.
En casos leves, la recuperación puede darse en pocas horas; sin embargo, si no se recibe atención oportuna, el cuadro puede prolongarse hasta 24 horas. Incluso, tras la primera hora sin tratamiento médico, las probabilidades de daño severo aumentan de manera considerable.
Entre las señales más evidentes se encuentra la elevación de la temperatura corporal, acompañada de piel caliente y, en muchos casos, seca. También pueden presentarse dolor de cabeza intenso, náuseas, vómitos y debilidad general.
Sin embargo, los síntomas más peligrosos son los neurológicos: confusión, irritabilidad, dificultad para hablar, convulsiones e incluso pérdida de la conciencia. A ello se suman la respiración acelerada y la frecuencia cardíaca elevada, reflejo del esfuerzo extremo del cuerpo por intentar regular su temperatura.
El golpe de calor también puede ocurrir en la sombra o en espacios cerrados mal ventilados, como vehículos o habitaciones sin aire acondicionado, lo que lo diferencia de la insolación, la cual sí está directamente relacionada con la exposición solar.
Ante una sospecha, la prioridad es reducir la temperatura corporal de forma inmediata. Se recomienda:
Trasladar a la persona a un lugar fresco o con sombra.
Aflojar o retirar ropa innecesaria.
Aplicar compresas frías en cuello, axilas e ingles.
Mantener hidratación si la persona está consciente.
Es importante evitar errores comunes como el uso de agua extremadamente fría o los cambios bruscos de temperatura, ya que pueden provocar un choque en el organismo.
RPO