Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Con la última campanada del año y la copa en alto, millones de mexicanos brindan no solo por lo que fue, sino por lo que esperan ser. Enero comienza cargado de promesas: bajar de peso, ahorrar, viajar, aprender algo nuevo. Sin embargo, la euforia dura poco. La realidad es contundente: siete de cada diez personas abandonan sus propósitos de Año Nuevo antes de que termine enero, y apenas el 19% logra cumplirlos al finalizar el año, de acuerdo con un análisis de la Facultad de Psicología de la UNAM.
Muchos propósitos carecen de un “por qué” y un “para qué”, lo que provoca que, ante la primera dificultad, se abandonen. A ello se suma la procrastinación, es decir, aplazar tareas importantes hasta que se vuelven una carga imposible.
Bajar de peso y hacer ejercicio, el objetivo número uno cada enero.
Ahorrar dinero, pagar deudas y ordenar las finanzas personales.
Viajar más, dentro o fuera del país.
Aprender algo nuevo, como un idioma, un instrumento o habilidades digitales.
Definir metas claras y alcanzables, con pasos concretos.
Diseñar un plan de acción que divida los objetivos en tareas pequeñas.
Crear hábitos consistentes, más allá de la motivación inicial.
Mantener una mentalidad flexible, aprendiendo de los errores.
Evaluar avances y reconocer logros, incluso los más modestos.
El Año Nuevo no es una varita mágica. Es apenas un punto de partida. La diferencia entre prometer y cumplir se construye día a día, lejos del brindis, pero muy cerca de la disciplina.
RPO