

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La violencia en el municipio de Apatzingán no solo se mide en hechos de seguridad, también en aulas vacías. Sin especificar el periodo, al menos mil 607 alumnos de educación básica han sido afectados por la suspensión o intermitencia de clases en 24 comunidades, de acuerdo con el Observatorio Regional de Seguridad Humana de Apatzingán.
Hasta marzo de 2026, la problemática persistía en diversos planteles. Uno de los casos más representativos es la escuela primaria de la comunidad de El Alcalde, que permanece sin actividades desde el pasado 15 de marzo, al ser utilizada como Base de Operaciones Interinstitucionales (BOI's).
El mismo escenario se replica en otras localidades, donde las fuerzas de seguridad han ocupado instalaciones escolares debido a su infraestructura, considerada adecuada para resistir posibles ataques con explosivos lanzados por drones.
Sin embargo, esta estrategia ha generado inconformidad entre la población. Aunque las comunidades demandan la presencia del Estado, las escuelas funcionan también como espacios de resguardo, por lo que su uso militar deja a familias sin refugio y a niñas y niños sin acceso a educación.
De acuerdo con el Observatorio, del total de estudiantes afectados, 426 corresponden a preescolar, mil 004 a primaria y 177 a secundaria en escuelas públicas. La cifra podría ser mayor, ya que no contempla telesecundarias ni sistemas como el INEA.
La violencia ha vuelto inseguros los caminos, limita el traslado de docentes y estudiantes, y genera condiciones de riesgo incluso dentro de los planteles, lo que ha provocado la interrupción del ciclo escolar en varias zonas.
Además del rezago educativo, las familias enfrentan una presión creciente. Por un lado, deben reorganizar sus actividades laborales ante la falta de clases; por otro, asumir la educación en casa, incluso capacitándose para ello; y, finalmente, enfrentar un riesgo mayor: el reclutamiento forzado de menores por grupos criminales, al debilitarse los factores de protección que brinda la escuela.
El Observatorio Regional de Seguridad Humana de Apatzingán reconoció que el problema podría ser aún más profundo, toda vez que existen niñas y niños fuera del sistema educativo formal que no están contabilizados y que, en muchos casos, participan en actividades agrícolas junto a sus familias.
A esto, dijo, se suma la falta de marcos legales específicos para atender este tipo de crisis, lo que dificulta una respuesta integral del Estado en materia de prevención, atención humanitaria y restitución de derechos.
El Observatorio también advierte la necesidad de transparentar la situación en territorio, al señalar que al menos dos planteles, la primaria de El Alcalde y un preescolar en El Guayabo, se encuentran ocupados por fuerzas armadas, en contraste con los discursos oficiales.
BCT