Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Aunque en distintos espacios informativos se ha generado alarma sobre un supuesto aumento de serpientes venenosas, especialistas señalan que se trata de una percepción errónea que no corresponde a la evidencia científica.
De acuerdo con investigaciones recientes, como una publicada en The Lancet Planetary Health, el cambio climático no está provocando un incremento generalizado de estas especies, sino modificaciones en su distribución geográfica.
“No existe un ‘boom’ de serpientes venenosas a nivel global, sino un proceso complejo y localizado”, explicó el Dr. Uri Omar García Vázquez, profesor de la FES Zaragoza de la UNAM.
El especialista detalló que algunas especies podrían expandir su presencia hacia nuevas zonas, especialmente aquellas adaptadas a climas cálidos, mientras que otras, como las de regiones frías o montañosas, podrían reducir su población.
“Este cambio afecta también a especies no venenosas, por lo que el fenómeno es más amplio y no exclusivo de las serpientes peligrosas para el ser humano”, añadió.
Además, indicó que el aumento en los encuentros entre personas y serpientes responde principalmente a la expansión urbana, que invade hábitats naturales, así como a la difusión de información en redes sociales, lo que contribuye a una percepción de mayor riesgo.
En algunos casos recientes, autoridades han reportado capturas y atenciones médicas, como en Atizapán de Zaragoza, donde se han asegurado 50 serpientes —la mayoría no venenosas—, y en Nuevo León, donde se han registrado 15 mordeduras en lo que va del año.
Respecto a la creencia de que el calor vuelve más agresivos a estos animales, el especialista lo descartó.
“La temperatura puede influir en los horarios de actividad de estos animales, pero no modifica su nivel de agresividad. Las serpientes tienden a evitar el contacto humano y sólo atacan en defensa propia”.
Finalmente, recordó que las mordeduras de serpiente son consideradas por la Organización Mundial de la Salud como un problema de salud pública, con más de 138 mil muertes anuales, principalmente por la falta de acceso a antivenenos y la desinformación.
Aah