Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- En un rincón emblemático de la ciudad, un joven se esconde detrás de un puesto de tamales humeantes. Rodrigo, comerciante moreliano, ha vendido tamales durante tres años a las afueras del Mercado Independencia, y en la tradición de La Candelaria comparte que los morelianos buscan este alimento como un símbolo de celebración.
“Llevo tres años dedicándome a la venta de tamales, por la fiesta del Día de la Candelaria se mueve muy bien el tamal, se consume mucho y gracias a las personas que nos apoyan se mantiene la tradición”, expresó el comerciante para MiMorelia.com, quien recalcó que normalmente instala su puesto a las 7:00 de la mañana, pero en estas fechas lo hace desde más temprano para que las personas puedan encontrar los tamales y cumplir con la tradición si les salió el Niño Dios en la Rosca de Reyes.
Compartió que en el proceso de elaboración de los tamales se encargan desde la preparación de hojas, de la masa y del relleno, hasta la cocción al vapor para llevar a cabo esta culinaria costumbre.
Según Rodrigo, la dinámica de elaboración de tamales permanece vigente y la comunidad se mantiene involucrada en la práctica que pone fin al ciclo navideño.
Por su parte, la señora María, quien se dedica a la venta de tamales desde hace más de 15 años en la Plaza Capuchinas, comentó que cada 2 de febrero las personas, especialmente aquellas con devoción católica, llevan a cabo esta deliciosa tradición mexicana.
Además, compartió que el precio promedio de un tamal es de aproximadamente 20 pesos; sin embargo, es necesario hacer un ajuste en el costo de acuerdo al tamaño de las hojas secas.
Mencionó que el sabor que más se busca en estas fechas es el de salsa roja, seguido de los tamales verdes y los de piña con pasas.
Para la señora María, el Día de la Candelaria es una costumbre arraigada que une a las familias para degustar en la mesa los tradicionales tamales acompañados de un delicioso atole de canela.
En México, esta celebración se vive cada 2 de febrero para conmemorar la presentación de Jesús en el templo y la purificación de la Virgen María, 40 días después del nacimiento del Niño Dios.
RPO