¡Escandaloso! No hay valores humanos ni vergüenza en los grandes líderes del mundo, pisotean la justicia, derecho, ley.
Vista panorámica
Los grandes de la Tierra dan un espectáculo inmoral, arbitrario, caprichoso, sin código de ética.
Es muy triste, ruin, arbitraria la actitud de los líderes mundiales como Trump.
La detención de Maduro en Venezuela es una intromisión inadmisible, no tiene ninguna autoridad para meterse allá.
El discurso de Trump en el foro de Davos es absurdo, escandaloso, vergonzoso.
El capricho, la arbitrariedad, el crimen han tomado la sede del poder y están con los grandes al frente de los países.
Los actores de la chiquillada, del pópulo bárbaro siguen el ejemplo y actúan por encima de la ley, según su capricho y conveniencia. Como los sicarios de la Maña, de que el Marro irrumpe en un campo de juego, cárcel, y asesina a 11 personas y deja muchas otras heridas.
En Estados Unidos, el presidente Trump hace una guerra racial, despiadada, persigue a los que no son de su raza, anglosajona, de rasgos bien conocidos.
El paso del presidente más rico y poderoso de la Tierra, Trump, por el foro de Davos fue un espectáculo patético, miserable, lamentable. Fue un monólogo fantasioso y amañado en que el presidente Trump proyectó las fantasías de su mente febril, sus sueños guajiros, inmaduros. Fue una fantasía desatada, sin coherencia lógica, sin soporte moral. Fue la expresión de alguien perdido en su imaginación y sueños de poder y fama humana, y que no razona como un estadista o simplemente como un ciudadano de sentido común.
¡Qué de datos fantasiosos, al exaltar sus obras históricas, nunca vistas! Cómo no le dio vergüenza mentir de esa manera burda y nombrar victorias y obras extraordinarias, inexistentes o infladas al grado superlativo de una mente desatada que ha perdido el contacto y ya no tiene los pies en la realidad.
Cómo no le dio vergüenza proferir esas afirmaciones de demencia y presentarlas como verdad comprobable, real.
Es fácil deducir lo que pensaron otros gobernantes y personas públicas de esa mente sin cordura, sin honestidad, verdad. Entre los asistentes al foro de Davos había estadistas, personas muy inteligentes, sabios, poseedores de una cultura, de un código de ética, de honestidad y verdad.
¡Cómo se toleran en nuestro mundo los discursos fuera de la realidad y de la verdad! ¿En qué mundo estamos? ¿Dónde quedó la lógica y coherencia de Aristóteles y tantos filósofos? ¿Dónde quedó la honestidad para decir la verdad y desterrar la falsedad, la mentira, las actitudes mañosas, las perversas mentiras y el vacío de virtud?
Es perversa, criminal, la campaña contra los migrantes, concretamente contra los pueblos latinos.
Los agentes del ICE asesinan como pandilleros de barrio. Es absurdo, intolerable; asesinan a la gente, a aquella señora de Minnesota y después a aquel hombre, enfermero. Las autoridades de justicia se corrompen con la palabra “conjunten”, atentan contra la justicia, se venden al crimen, a intereses bastardos de un poder racista y asesino.
No es kafkiano, es peor, algo brutal, absurdo el comportamiento de los más grandes políticos, Donald Trump y su escuela de la nueva política contraria a los valores trascendentes de Occidente: sin verdad, sin honestidad, descarriada, siguiendo los instintos soberbios y criminales de quienes pisotean la dignidad de la persona humana y destruyen guardar archivo en un mundo según sus grandes creaciones de instituciones y principios para una vida digna, conforme a la dignidad de los más altos valores de la vida humana.
Luz de lo alto
El habitante de este planeta es un ser guiado por su inteligencia y libre albedrío, que se rigen por los grandes valores y principios que ha desarrollado el hombre en su cultura, por siglos, milenios, eras.
El Edén del Génesis significa el universo como un cosmos admirablemente ordenado y encomendado a un ser inteligente que fue creado no al acaso, por fuerzas ciegas, sino por el poder infinito y el amor del Creador.
El cosmos tiene sus leyes naturales, grabadas en la estructura misma, en las entrañas del ser. Para el ser inteligente y libre, el Creador estableció leyes que tutelan los principios de la dignidad de la persona y del bien común. Estos valores y principios tutelan y modelan la verdad y la justicia que hacen posible un mundo ordenado y en paz, que se orienta al cosmos y a una vida de justicia, expresada en el derecho y las leyes, para hacer un mundo ordenado, hermoso, donde florece la paz.
Recordamos a los grandes pensadores, filósofos que han hecho progresar a la humanidad: Sócrates, Platón y Aristóteles; los maestros de los países orientales; los pensadores sabios y de pensamiento muy alto de las culturas mesoamericanas, como los toltecas, antes los olmecas, los zapotecas, purépechas y tantas otras culturas admirables que alcanzaron alturas y expresiones sublimes.
Los sabios han servido a la persona humana, cumbre de todas las criaturas. Han desarrollado grandes principios, han establecido valores para servir al hombre, el ser más noble de la creación, como un rey por su dignidad. Ha trazado los caminos para que todo hombre y mujer sean dignos y nobles y construyan un mundo de orden, sabiduría, instituciones avanzadas, hasta llegar a una situación hermosa, sabia, rica, muy feliz. Es la patria ideal, como el sitio Aztlán, de donde partió la gran peregrinación de los mexicas.
Los grandes hombres de la humanidad, virtuosos, buscando un más allá, trascender a más altos niveles de vida, han hecho avanzar a todos los pueblos e individuos del planeta. Los mexicanos tenemos un acervo pletórico, precioso, de sabiduría; los grandes sabios de Europa y Mesoamérica soñaron siempre en un planeta mejor, en incesante tensión a un más allá de pureza, belleza, nobleza, virtud.
Es la teleología, el movimiento hacia un orden perfecto como el paraíso original. Es el movimiento hacia la plenitud, al punto omega, según el pensamiento evolucionista de Teilhard de Chardin.
¿Cómo podemos vivir en un mundo de intenciones perversas, de engaño, en el mundo del egoísmo, la perversión, de la destrucción, y que nos lleva al holocausto del cambio climático y de las sociedades dominadas por el anti-hombre, Satán, que es mentiroso y asesino? ¿Está envidioso de la grandeza del hombre y sólo quiere destruir?
En la revelación que Dios hace al hombre y deposita en la Iglesia católica de Cristo, Satán no tendrá la última palabra. El triunfo del bien y del amor está asegurado en el Hijo de Dios, que se hizo hombre para crear el mundo nuevo de la resurrección.
rmr