Tener el poder de presidente en el país más rico y poderoso no justifica crímenes y violaciones a ley en otro país.
Vista Panorámica
Hemos sido testigos sorprendidos, indignados de los acontecimientos en el mundo, que alcanzan el clímax absurdo y trágico en Venezuela: la invasión de Estados Unidos, los asesinatos, la conspiración contra Nicolás maduro su aprensión.
Es una trama perversa, criminal, perversa, compleja. Se llevó a cabo con despliegue de fuerza, con un ejército de los más poderosos en el mundo.
Fue un despliegue de poderío de soldados y de armas. Segaron la vida de mucha gente, como los 32 guardias cubanos que protegían a Nicolás maduro. Son despliegue de poder, controlar a un ejército débil y pobre de recursos.
En la trama orquestada por el gobierno de Trump se aplicaron todos los recursos. Los analistas internacionales adivinan y señala las maniobras del caso. Para ubicar a Nicolás maduro sobornó a miembros del ejército venezolano participaron en su ubicación para dar el golpe preciso y eficaz.
Donald Trump afirma que el gobierna de Venezuela. Hay que precisar, el tiene el control de la fuerza, no precisamente gobierna. Se contradice al poner como presidenta a*Rodrigues, el régimen ilegítimo y autoritario de maduro continúa, de su vicepresidenta asume provisionalmente el poder, nombrada y sostenida por los Estados Unidos. A todas luces es un títere y deberá, no colaborar sino hacer los mandados al gobierno de Estados Unidos.
No se le hizo justicia al candidato a presidente vencedor en los comicios pasados. Sigue el gobierno ilegítimo, no se hace justicia a quienes fueron despojados injustamente de la victoria abrumadora en los comicios.
A Trump, inhumano y brutal, dictador totalitario que no le interesa la democracia y el Bien Común, la vida digna en las multitudes venezolanas, tantos años oprimidas por la dictadura chavista.
Abiertamente le interesa la riqueza petrolera, es el tesoro no buscando en primer término. El fundo y más allá de toda apariencia no le interesa el bien de los demás, de las multitudes pobres venezolanas, la libertad y la vida digna del pueblo.
Luz de lo alto
Tener el poder supremo de una nación, la más poderoso del planeta no coloca a nadie al margen o por encima de la ley. De la situación a más humilde la posición más encumbrada, la gestión y servicio están regidas por las leyes de Dios y de los hombres, la Constitución.
Los seres humanos dotados de inteligencia y voluntad viven en un cosmos, un universo ordenado desde el inicio con el creador sabiduría y amor. No se rigen por la ley del más fuerte, ni por la ley de la jungla. No es como en los pueblos del Oeste que se rigen por la ley del revólver.
El orden de la sociedad humana descansa en Dios, creador, ser absoluto y eterno que tiene todo el poder y toda la sabiduría, que es como la roca que sostiene y da seguridad al universo.
Ningún hombre ni mujer, por más inflados de soberbia, prepotencia y se diera que estén pueden arrogarse el papel. hay quienes se sienten divinos. Un candidato a presidente en México se presentaba con esas pretensiones, tuvo la blasfemia de compararse con el Mesías. Son más bien anti cristos o demonios como Luzbel que se cree igual a Dios.
En la presidencia de la República, en todos los servidores deben seguir el orden universal establecido desde el origen del universo. Deben guardar los principios universales, inviolables e inmutables. Deben buscar los valores de las mismas características.
En caso de los jefes de Estado, los servidores públicos deben servir a la nación formada por personas humanas, no a su yo, su ego se equivoca y comete crímenes, y aberraciones, cuando el gobernante es ególatra, egocentrista y se sirve asimismo y miente en su retórica hipócrita, más a corto que a largo plazo crea el caos, el Estado fallido, la violencia, sufrimiento y muerte de la población. En lugar de crear el país ideal, crea el caos y lleva a la destrucción final, al infierno.
Por lo demás, los tiranos mienten, ocultan sus verdaderas intenciones, buscando objetivos bastardos, nacionalismo y perversión. Son falsos e hipócritas. Ocultan hasta esos sus verdaderas intenciones perversas, egoístas. Tienen una retórica de engaño, tratan al pueblo como a niños que se chupan el dedo, los envuelven con su retórica falsa, enajenándolos.
Se dan aires de superhombres, de seres de otro planeta, superiores a los mortales.
La invasión de Venezuela es un crimen. El respeto a las naciones es sagrado. El gobierno estadounidense busca su dinero y su gloria, no le importa los hermanos venezolanos.
La paz del mundo se construye en el respeto a cada nación, en la justicia que se expresa en el derecho internacional y las leyes.
BCT