Para entender lo que es una metáfora, la definiré como toda aquella historia que no describe la realidad en el presente, por lo tanto, pueden ser anécdotas, experiencias, chistes, cuentos, recuerdos, aventuras, fantasías o parábolas.
¿Y en dónde está la magia de las metáforas? En que cada historia que cuentas, genera en el cerebro de las personas “creaciones mentales”, mediante las cuales la persona se proyecta; este es su poder de influencia.
En realidad, es inevitable que la mente del ser humano haga creaciones mentales necesarias para dar significado a lo que escucha o lee.
Les platico algo:
Este pasado sábado me sucedió algo muy curioso. A un grupo de personas, en el municipio de Zacapu, en Michoacán, de di un taller de “disparadores para persuadir” y, al ir pidiendo participaciones a los asistentes, Fernando, el presidente del grupo no podía dejar de participar, opinar, debatir, argumentar y hasta contraargumentar. Sus participaciones eran muy entusiastas, pero detenían mucho el desarrollo del taller, me tenía que detener a cada momento para atender a Fernando. El gran problema, fue que Fernando se perdía con mucha frecuencia en sus objetivos comunicaciones, pues decía tanto, que terminaba atropellándose.
Por el contrario, Alejandra, una joven que llegó al taller muy temprano, era tímida y muy penosa para hablar frente al grupo que, si bien era de personas muy similares a ella, no podía articular una oración completa cuando tomaba el micrófono. Alejandra pudo participar en diversos momentos durante las cuatro horas de taller, porque tenía el interés de vencer sus miedos y lograr construir un esquema propio de oratoria que le permitiera aprender a hablar en público de manera efectiva, persuasiva y sin sentir miedo o vergüenza.
Bien. Lo que tú acabas de leer son dos metáforas acerca de dos personas: una que habla mucho y otra que habla poco, por tener temor. Desde luego, estoy seguro que te identificaste con alguna de las dos personas que mencioné o quizá recordaste a alguien que se parece a Fernando o a Alejandra.
¿Sabes?, pude haber solo escrito: algunas personas suelen hablar mucho y otras solo pueden hablar poco, sin embargo, para lograr ser un buen orador, lo que se tiene que lograr es hablar bien. Esto, hubiera sido suficiente, pero no necesariamente ilustrador.
El poder de contar una historia, está en que permites que la mente de las personas entre en ellas, las viva y se identifique con algo de la narración. Sin embargo, la clave está en entender que no todas las historias son para todos, de ahí que deban tener elementos de la persona que escucha o de la audiencia meta que te hayas trazado.
Si adaptas la historia a tu audiencia, con mucha seguridad lograrás conectar con ésta, e instalar ideas, emociones, mensajes encubiertos o hasta cambiar creencias.
Constrúyete como marca y véndete con éxito utilizando estas ideas y verás que la abundancia llegará a ti.
*El autor es consultor y capacitador de empresarios y políticos, es maestro en Neuromarketing por la Universidad de La Rioja, España / WhatsApp 4433181742 / redes sociales @ChristiánConAcento
BCT