

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La “salud metabólica” se ha convertido en un concepto omnipresente en la conversación sobre bienestar, pero su definición sigue siendo esquiva. Expertos coinciden: no se trata solo de comer bien o hacer ejercicio, sino de cómo nuestro cuerpo utiliza y almacena la energía. Ignorarla puede tener consecuencias devastadoras.
Este fenómeno, conocido como disfunción metabólica, puede derivar en hipertensión, diabetes tipo 2, enfermedad cardíaca, hígado graso e incluso ciertos tipos de cáncer.
El exceso de grasa abdominal es especialmente peligrosa, pues la grasa visceral no es solo un depósito de energía: es un órgano activo que desencadena inflamación y altera el metabolismo.
La prevención y el cuidado personalizado pueden revertir o detener la progresión de la disfunción metabólica. Cambios en el estilo de vida, como una dieta mediterránea, ejercicio regular y dejar de fumar, son clave. Los médicos también recurren a medicamentos como los GLP-1, eficaces para reducir la obesidad y minimizar riesgos metabólicos.
Atender los signos tempranos, como la presión arterial o los niveles de azúcar que suben silenciosamente, puede marcar la diferencia entre una vida saludable y una serie de enfermedades crónicas.
RPO