

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La vitamina D, conocida popularmente como la “vitamina del sol”, es un nutriente esencial para múltiples funciones del organismo, aunque su deficiencia es una de las más frecuentes a nivel global y muchas veces pasa desapercibida.
Vitamina D cumple un papel clave en la absorción de calcio y fósforo, fundamentales para la salud ósea, además de intervenir en el funcionamiento del sistema nervioso, muscular e inmunológico.
La función principal de la vitamina D es facilitar la absorción de calcio en el intestino. Cuando los niveles son bajos, el organismo no logra aprovechar este mineral de forma adecuada, lo que provoca huesos más frágiles, delgados y propensos a fracturas con el tiempo.
Diversos estudios han identificado una relación entre la deficiencia de vitamina D y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los niveles bajos podrían contribuir a la rigidez de los vasos sanguíneos, dificultando el flujo adecuado de la sangre y elevando el riesgo de complicaciones cardíacas.
La falta de vitamina D también se ha vinculado con una mayor vulnerabilidad a infecciones respiratorias y otras enfermedades crónicas. Investigaciones científicas señalan asociaciones con padecimientos como tuberculosis y COVID-19, además de posibles impactos en la salud neurológica y autoinmune.
La buena noticia es que la deficiencia puede detectarse mediante un simple análisis de sangre. El tratamiento suele incluir exposición solar controlada, ajustes en la alimentación y, en algunos casos, suplementación bajo supervisión médica.
Sin embargo, especialistas advierten que el consumo excesivo de suplementos puede tener efectos adversos, por lo que se recomienda evitar la automedicación.
RPO