La verdad detrás del atún en aceite y otros alimentos enlatados

Atún en aceite, el producto más propenso a la contaminación química
Calentar directamente en la lata podría aumentar el riesgo para la salud
Calentar directamente en la lata podría aumentar el riesgo para la saludDepositphotos
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Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El atún en aceite, los duraznos en almíbar, elote en granos, y hasta los tradicionales chiles en escabeche, forman parte del amplio catálogo de productos enlatados presentes en la mesa de muchas familias michoacanas. Su practicidad y larga duración los hacen populares, pero ¿qué tan seguros son realmente?

El consumo de alimentos enlatados es generalmente seguro; sin embargo, especialistas en seguridad alimentaria recomiendan tomar precauciones para minimizar posibles riesgos.

Los envases metálicos, aunque eficaces para conservar el alimento, pueden deteriorarse por golpes, abolladuras u óxido, lo que compromete su integridad.

Pero el riesgo va más allá de lo visible. Investigaciones de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) han identificado compuestos como el bisfenol A diglicidil éter (BADGE), utilizado en resinas epoxi que recubren el interior de las latas, las cuales, al deteriorarse o calentarse, pueden liberar sustancias hacia el alimento.

El bisfenol A (BPA), precursor del BADGE, está catalogado como un disruptor endocrino: altera el sistema hormonal y se ha vinculado con enfermedades como obesidad, diabetes y trastornos reproductivos. Su uso está prohibido en biberones desde 2011 por este motivo.

Alimentos ricos en grasas, como el atún en aceite, presentan mayores niveles de contaminación química, particularmente con el compuesto ciclo-di-BADGE, del cual aún no existe suficiente regulación ni estudios toxicológicos concluyentes.

La exposición prolongada a estas sustancias, incluso en pequeñas cantidades, representa un riesgo acumulativo para la salud. Especialistas también alertan sobre prácticas comunes como calentar el contenido directamente en la lata, lo cual acelera la migración de estos compuestos debido al calor.

“Una persona puede estar en contacto con la misma sustancia a través de distintos medios, no solo por vía oral, sino también por exposición dérmica o respiratoria, lo que incrementa el riesgo”.

Por lo tanto, conocer estos hallazgos permite a los consumidores tomar decisiones informadas: evitar latas dañadas, no mezclar líquidos de cobertura con otros alimentos y, sobre todo, no calentar las latas directamente.

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