

Ciudad de México (MiMorelia.com).- Durante una sesión plenaria del Senado de la República, la defensora de derechos humanos Leticia Sánchez Méndez expuso una serie de propuestas orientadas a combatir las violencias que enfrentan las mujeres en comunidades indígenas.
Originaria de la comunidad tzeltal de Guadalupe Paxilá, en el municipio de Chilón, Chiapas, la activista planteó ante senadoras y senadores tres acciones que considera fundamentales para avanzar hacia la erradicación de estas problemáticas.
El primer planteamiento señala que, aunque existen avances legislativos a favor de los derechos de las mujeres indígenas, es necesario que las leyes también garanticen condiciones reales de igualdad y contribuyan a transformar las estructuras patriarcales que sostienen la exclusión, el despojo y diversas formas de violencia contra ellas.
Como segundo punto, propuso que el Estado mexicano reconozca las categorías lingüísticas y conceptuales de las lenguas originarias como herramientas válidas para analizar y legislar sobre la violencia estructural. En este sentido, subrayó que estos sistemas de pensamiento deben considerarse parte del conocimiento jurídico y político de los pueblos.
Asimismo, solicitó al Senado impulsar un diálogo permanente sobre violencia patriarcal y derechos humanos, construido a partir del pensamiento y las experiencias de las mujeres tzeltales y de otras comunidades indígenas, con el objetivo de que las transformaciones surjan desde sus propias visiones culturales.
“Transformar no es destruir la cultura. Es fortalecer aquello que sostiene la vida y erradicar aquello que produce sufrimiento”, expresó desde la tribuna.
La defensora también advirtió que las violencias contra las mujeres indígenas no pueden justificarse bajo el argumento de los usos y costumbres, pues dichas prácticas reproducen opresión, machismo y misoginia.
Entre las problemáticas que enfrentan mencionó la asignación de roles de género en el hogar, violencia física y sexual, despojo de patrimonio, desigualdad laboral, desvalorización, exclusión de las asambleas comunitarias, discriminación, burlas y corrupción de autoridades.
Además, señaló que en algunas comunidades se registran castigos o retenciones por supuesta infidelidad y prácticas que impiden a las mujeres heredar tierras.
Ante este panorama, Sánchez Méndez afirmó que es necesario cuestionar aquellas normas, tradiciones y prácticas que afectan la vida cotidiana de las mujeres indígenas y que perpetúan condiciones de desigualdad.
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