

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La diputada Fabiola Alanís Sámano, presidenta de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) del Congreso de Michoacán, respaldó los criterios generales del Plan B electoral propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, considerándolo un paso necesario y acertado en la consolidación de la austeridad promovida por la Cuarta Transformación.
La coordinadora de la bancada de Morena en el Congreso local afirmó que, si bien espera los detalles finales de la propuesta que se anunciarán entre lunes y martes, la coincidencia fundamental radica en la necesidad de reducir significativamente los recursos destinados a procesos electorales, órganos electorales, partidos políticos y, específicamente, a los congresos locales. Este enfoque, según la diputada, responde a un mandato de optimización del gasto público.
En el ámbito local, la JUCOPO ya había iniciado trabajos para revisar la estructura presupuestaria heredada, especialmente en lo referente al personal. Alanís Sámano destacó el compromiso de no incrementar la nómina, a pesar de haber heredado un esquema salarial "muy, muy, muy elevada," y de cuidar los derechos de los trabajadores, incluyendo aquellos próximos a jubilarse.
Sobre los ahorros internos en el Congreso, Alanís Sámano admitió que es necesario un análisis detallado, aunque reconoció que, más allá de la nómina, existe una necesidad de inversión en la mejora de oficinas. No obstante, reiteró que el criterio general que comparte es la disminución de los recursos destinados al Congreso, lo cual será el eje de su respaldo a la propuesta presidencial.
En cuanto a la viabilidad política, Alanís Sámano se mostró optimista sobre la votación del Plan B a nivel federal, anticipando "buena disposición de los partidos políticos" y destacando que el diálogo nunca se ha cerrado. Además, señaló que en Michoacán existe una coincidencia de criterios con el Partido Verde y el Partido del Trabajo, lo que facilita la construcción de consensos.
La diputada coincidió con la visión presidencial de que la no aprobación del Plan A no debe catalogarse como una derrota. Para ella, el esfuerzo cumplió con el mandato popular de proponer medidas de ahorro y mayor transparencia, abriendo la puerta a una discusión más profunda sobre la democracia participativa, que debe ir más allá de la simple emisión del voto cada tres o seis años.
RPO