

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- En un evento que sorprendió a miles de personas, la Plaza de Mayo se convirtió en el escenario de una fusión inédita entre la fe y la música electrónica, protagonizada por el sacerdote portugués Guilherme Peixoto.
El pasado 18 de abril, miles se congregaron en el centro de Buenos Aires para rendir homenaje al Papa Francisco, exactamente un año después de su fallecimiento, en una jornada que combinó espiritualidad y música contemporánea.
La Plaza de Mayo se llenó de luces y beats
La cita, titulada “Francisco vive en el encuentro”, reunió a miles de personas en una experiencia sensorial y emocional que unió el fervor religioso con la energía de la música electrónica. Guilherme Peixoto, conocido como el “Padre DJ”, encabezó el evento, en el que luces, pantallas gigantes y un potente sistema de sonido inundaron la Plaza de Mayo, generando un ambiente único frente a la Catedral Metropolitana.
¿Quién es Guilherme Peixoto?
Guilherme Guimarães Peixoto, nacido en 1974 en Guimarães, Portugal, es sacerdote desde 1999, pero su camino no ha sido convencional. A lo largo de su vida, ha logrado combinar su vocación religiosa con su carrera como DJ de música electrónica. Su objetivo ha sido claro desde el inicio: acercar el mensaje del evangelio a espacios poco convencionales como festivales, clubes y grandes escenarios donde tradicionalmente la Iglesia no tiene presencia.
Su carrera como DJ comenzó en 2010, cuando estaba destinado en Afganistán. Allí, organizaba eventos para los soldados, utilizando la música como una herramienta para crear conexiones. Tras regresar a Portugal, perfeccionó su habilidad en la música electrónica y empezó a presentarse en clubes, inicialmente de forma discreta, para recaudar fondos para su parroquia.
Un cambio dentro de la Iglesia
La propuesta de Peixoto, inicialmente vista con recelo, ganó visibilidad y aceptación a medida que avanzaba el papado de Francisco. Bajo la visión del Papa Francisco, la Iglesia se abrió a nuevas formas de acercarse a los jóvenes y a las nuevas culturas, lo que permitió que figuras como el “Padre DJ” pudieran romper barreras y conectar con públicos distintos.
Impacto global
El evento en Buenos Aires se convirtió rápidamente en un tema de conversación global, no solo por la inédita fusión de fe y música, sino por el simbolismo de rendir homenaje a Francisco de una manera tan especial. El evento no solo fue una celebración de su legado, sino también una muestra de cómo la Iglesia puede adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia.
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