

Con información de Félix Madrigal / ACG
Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Son parte del paisaje cotidiano en plazas y jardines, pero pocas veces se cuestiona su impacto. Las palomas urbanas, tan comunes en el Centro Histórico de Morelia, representan un fenómeno que va más allá de lo visual.
En entrevista, el doctor en Ciencias Biológicas, Javier Salgado Ortiz, investigador de la Universidad Michoacana, explicó que estas aves no son originarias de la región, sino poblaciones ferales de una especie europea introducida desde la época colonial.
Su presencia masiva se debe, en gran parte, a su capacidad de adaptación: encuentran alimento fácilmente gracias a las personas y utilizan edificios como refugio, lo que favorece el crecimiento de sus poblaciones.
Aunque pueden portar bacterias, hongos y parásitos como ácaros o agentes asociados a enfermedades como la salmonelosis, el especialista aclara:
👉 El riesgo para humanos es bajo
👉 Solo aumenta en condiciones específicas, como acumulación de excremento seco
👉 Puede afectar principalmente a personas con sistemas inmunológicos debilitados
Más allá de la salud, el mayor impacto está en la ciudad:
🧱 Deterioro de edificios históricos por excremento corrosivo
🧼 Problemas de limpieza y mantenimiento
📍 Alta concentración en espacios públicos
Uno de los factores clave es la interacción humana:
👉 Alimentar palomas favorece su reproducción y permanencia
“Mientras exista una fuente constante de alimento, seguirán ahí”, advierte el especialista.
Sí, pero no es sencillo:
Se usan mallas, púas o sistemas eléctricos para alejarlas
Estas medidas no eliminan la población, solo la desplazan
Reducir su número implica decisiones más complejas y debate social
Especialistas coinciden en que el problema no son solo las palomas, sino la relación que las personas tienen con ellas.
Evitar alimentarlas y mantener limpios los espacios puede marcar la diferencia.
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