Amor, exilio y fútbol: la vida de Sonia y Gerardo en Morelia

Amor, exilio y fútbol: la vida de Sonia y Gerardo en Morelia
Félix Madrigal/ACG
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Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Lo que comenzó como un noviazgo juvenil en Chile terminó convirtiéndose en una historia de resistencia, exilio y pasión futbolera en la capital michoacana.

Sonia del Carmen Flores y Gerardo Herminio Ortega Valenzuela se conocieron a los 17 años en una reunión de las Juventudes Comunistas. Su historia inició entre nervios y risas, cuando él confesó estar enamorado de ella y provocó que Sonia, sorprendida, escupiera el refresco que estaba tomando.

Se casaron un año después, sin imaginar que su vida daría un giro radical tras el golpe de Estado en Chile. Gerardo, militante activo, fue perseguido, detenido y recluido durante meses en centros de detención, donde sufrió tortura. Sonia también fue golpeada mientras lo buscaba.

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Ante el riesgo latente, México se convirtió en la única opción. Gerardo llegó primero a la capital del país y poco después logró reunir a su familia. Con el tiempo, trabajó durante tres décadas en el Infonavit, recorriendo municipios michoacanos como Zitácuaro, Apatzingán, Zacapu y Jiquilpan, hasta establecerse definitivamente en Morelia.

“México nos apachó”, coinciden.

La familia rentó en distintas colonias de la ciudad y logró estabilidad. Sonia trabajó en la librería de la Universidad Michoacana, donde se jubiló. Cuando las heridas del pasado comenzaron a cicatrizar, apareció una nueva pasión: el fútbol.

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Sin que su esposo lo supiera, Sonia comenzó a asistir al estadio para ver jugar al entonces Monarcas Morelia. Durante cinco años acudió en secreto, hasta que decidió confesarle que llevaba tiempo yendo a los partidos.

Lejos de molestarse, Gerardo se sumó al entusiasmo. Con el paso de los años fundaron la Porra Juvenil Furia Canaria, que después se consolidó como Furia Morelia, una agrupación que llegó a reunir cerca de 200 integrantes y que fue registrada formalmente.

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Tras la salida del equipo de la ciudad, continuaron apoyando al actual Atlético Morelia, convencidos de que el fútbol es parte de su vida.

Para Sonia, asistir al estadio es una forma de bienestar. Asegura que cuando acude a un partido se le olvidan los dolores y las preocupaciones.

Hoy, más de seis décadas después de aquel primer encuentro, la pareja sigue compartiendo la vida, ahora desde la tribuna, donde el amor, la memoria y los cánticos se entrelazan cada fin de semana.

BCT

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