

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- En una decisión que marca un precedente en la evolución del derecho familiar en Michoacán, el Juzgado Primero Oral Familiar de Morelia determinó que las mascotas no pueden ser tratadas como simples bienes materiales durante un proceso de divorcio. En una audiencia preliminar, el juzgador analizó una solicitud poco común: el derecho de convivencia de uno de los cónyuges con el perro de la familia, luego de que este fuera separado del domicilio conyugal.
El caso surgió cuando el demandado solicitó autorización para visitar a la mascota una vez por semana, petición a la que la parte actora se opuso bajo el argumento de ser la propietaria legal del animal. Sin embargo, basándose en el artículo 2 de la Ley de Derechos y Protección para los Animales en el Estado, el juez precisó que los animales no humanos son sujetos de tutela legal por su capacidad de experimentar sensaciones físicas y emocionales, lo que obliga a las autoridades a procurar su bienestar y respetar los vínculos afectivos formados con los humanos.
A nivel nacional, este caso se alinea con una tendencia jurídica creciente en México. Recientemente, la Ciudad de México aprobó reformas históricas para reconocer a los animales como "seres sintientes" y no como objetos, permitiendo que jueces de lo familiar dicten sentencias sobre custodia compartida y regímenes de visitas en casos de separación. Incluso, tribunales federales han emitido tesis en las que se reconoce que el bienestar emocional de la mascota es un factor determinante para decidir quién debe quedarse con su cuidado.
Ante la falta de un acuerdo inmediato entre las partes en Morelia, el juzgador promovió una solución conciliatoria, instando a los cónyuges a presentar una propuesta de convivencia en los próximos días. Esta resolución del Poder Judicial de Michoacán refuerza el concepto de "familia multiespecie", donde el respeto y la protección a los animales dejan de ser un tema de propiedad para convertirse en una cuestión de derechos y justicia social.
RPO