

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Con una inversión de 30 millones de pesos, la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Michoacán (CBPM) entregará un laboratorio a la Fiscalía General del Estado (FGE) para que la identificación de las personas desaparecidas sea conectada con las carpetas de investigación.
Al respecto, el comisionado, José Alfredo Tapia Navarrete, refirió que la carga de trabajo de la instancia de procuración de justicia es complicada y se requiere de mejores herramientas para fortalecer su actuar en la materia, principalmente para conocer si está en calidad de desaparecido o su estatus conforme a las carpetas de investigación.
A lo anterior, y como parte de los trabajo de consolidación de la Unidad de Búsqueda Forense, se hará la entrega del laboratorio para que la Fiscalía General del Estado tenga mayor capacidad de atención, búsqueda e identificación de personas desaparecidas.
"Ha aumentado la localización de personas y el actuar de la Fiscalía es la forense, pero al tener mayor capacidad de atención para lo que es la identificación, va a ser más factible y rápido de identificar", dijo.
A pregunta expresa de MIMORELIA.COM, el comisionado destacó que este laboratorio tiene un objetivo específico, "para identificación de personas desaparecidas conectadas con carpetas de investigación".
Puntualizó que la inversión será de 30 millones de pesos para la infraestructura instalada, equipo especial y especializado para echarlo a andar como son refrigeradores, planchas, biodigestores, entre otros instrumentos. "Todo lo que un laboratorio necesita para estar certificado".
En Michoacán hay 2 mil 500 fichas de búsqueda vigentes y actualizadas, las cuales datan de la época de los años 60's a la fecha; desde hace seis año hay un registro formal.
Morelia, Uruapan, Zamora, Jiquilpan y Sahuayo son los municipios considerados como foco rojo; Zinapécuaro ha logrado bajar la incidencia, al igual que en Cuitzeo y la Costa.
Asimismo, el 90 por ciento de las fichas de búsqueda son hombres y muy por debajo mujeres y niños; los jóvenes entre 15 a 30 años son los de mayor vulnerabilidad. Sin estar en orden, los factores de desaparición son el uso de estupefacientes o adicciones, problemas en la familia, crimen organizado y salud mental.
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