

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Al consultar el estado de cuenta de una tarjeta de crédito, es común encontrar la opción de pago mínimo, una alternativa tentadora cuando el presupuesto está ajustado. Sin embargo, autoridades como la Condusef y la Profeco coinciden en que esta práctica, si se vuelve recurrente, puede comprometer seriamente la estabilidad financiera del usuario.
De acuerdo con instituciones bancarias, el pago mínimo representa el monto más bajo que debes cubrir para que tu cuenta no se considere en atraso. Suele ser entre el 2% y 5% del saldo total, más intereses y comisiones del periodo.
Aunque esta opción evita cargos por mora y mantiene al corriente el historial crediticio, no reduce significativamente la deuda.
Cuando se paga únicamente el mínimo, la mayor parte se va a intereses y solo una pequeña fracción al capital, lo que impide que la deuda baje.
La Condusef advierte que esto genera endeudamiento prolongado. Es decir, puedes tardar años en liquidar una deuda que originalmente no era tan grande, y terminar pagando mucho más de lo que compraste.
Tanto Profeco como Condusef coinciden: el pago mínimo puede ser útil solo en emergencias reales, como una enfermedad o un gasto imprevisto que afecte tu liquidez.
En esos casos, cubrirlo te protege de penalizaciones y mantiene tu buen historial, pero no debe verse como una estrategia financiera permanente.
Si ya estás atrapado en este esquema, los especialistas recomiendan:
Identificar la tarjeta con la tasa más alta y enfocar esfuerzos en reducir esa deuda.
Pagar más del mínimo cada mes, aunque sea un poco.
Solicitar una reestructura o plan de pagos fijos a tu banco; muchos ofrecen opciones con tasas más bajas.
Evitar usar la tarjeta mientras se paga solo el mínimo. Nuevas compras agravan el problema y anulan el avance.
Preferir efectivo o tarjeta de débito para tus gastos diarios.
El pago mínimo no es un beneficio, sino una herramienta de emergencia.
Usarlo de forma ocasional puede ayudarte a mantenerte al día, pero convertirlo en hábito puede encarecer tus compras y alargar tus deudas durante años.
Antes de elegir esta opción, analiza tu situación financiera, haz un presupuesto y busca apoyo en tu institución bancaria o en organismos como Condusef, que ofrecen asesoría gratuita.