

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- El descarrilamiento del Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec habría sido provocado por un problema sistémico en la operación ferroviaria, principalmente relacionado con la falta de control y el exceso de velocidad, señaló el doctor Manuel del Moral Dávila, académico del Departamento de Arquitectura, Urbanismo e Ingeniería Civil de la Universidad Iberoamericana CDMX.
En entrevista con Joaquín López-Dóriga para Radio Fórmula, el especialista criticó que el Tren Interoceánico opere sin un mecanismo adecuado de control de velocidad, lo que habría derivado en el accidente.
“Ellos creen, bajo nuestro punto de vista, que van a una velocidad diferente a la que en realidad están yendo. Nosotros creemos que ellos no hacen la traducción de millas a kilómetros”, expuso.
De acuerdo con Del Moral Dávila, el tren circulaba a aproximadamente 65 kilómetros por hora en una curva donde el límite permitido era de 50 kilómetros por hora, lo que refuerza la hipótesis de que los operadores no tenían claridad sobre la velocidad real de desplazamiento.
“Nuestra hipótesis, existen dos vertientes: porque el conductor no sabía la velocidad a la que va (y) obviamente se desconcentra, pero si el conductor no sabe la velocidad, ¿dónde está el mando de control?”, cuestionó.
Asimismo, análisis realizados por expertos de la Universidad Iberoamericana apuntan a una cadena de omisiones en la operación del Tren Interoceánico, que va desde la calidad y antigüedad del material rodante, hasta el nivel de inversión y la premura por poner en marcha el servicio.
“Sería necesaria una comisión de expertos que hiciera una revisión integral desde el principio hasta el final del proceso… podrían hacer una evaluación, y si no es suficiente, podría venir un evaluador internacional que tiene una perspectiva diferente”, consideró.
Finalmente, el académico exhortó a que los responsables asuman las consecuencias del accidente, que dejó un saldo de 114 personas muertas, y subrayó la importancia de mantener un compromiso ético en la operación de proyectos de infraestructura pública.
“Tenemos que aprender a que tenemos que asumir las responsabilidades y consecuencias de nuestros actos… debería haber el principio ético de conservar las mejores condiciones posibles para la sociedad, una responsabilidad de cuidar a las personas”, reflexionó.
mrh