

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Lo que debía ser una jornada de exigencia y memoria terminó convertido en otra herida abierta para las familias buscadoras de Guanajuato. Horas antes de la marcha del pasado 10 de mayo, Patricia Acosta Rangel y su hija Katia Citlalli Jáuregui Acosta fueron asesinadas en Salamanca.
Ambas mujeres circulaban en motocicleta por calles de la colonia 18 de Marzo cuando fueron atacadas a balazos.
Patricia y Katia formaban parte del colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos, organización integrada por familias que buscan a personas ausentes en Guanajuato. Madre e hija comenzaron su labor tras la desaparición de Miguel Ángel Jáuregui Acosta, hijo y hermano de las víctimas, reportado como desaparecido en febrero de 2024.
Según la información compartida por colectivos y medios de la región, Miguel Ángel fue localizado posteriormente en una fosa clandestina durante 2025, hecho que marcó profundamente a la familia y las llevó a continuar acompañando a otras personas buscadoras.
Con este caso, colectivos y medios nacionales señalan que ya suman tres hechos violentos en 2026 relacionados con mujeres buscadoras vinculadas a esta agrupación salmantina.