

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) participaron en el descubrimiento de una nueva especie de serpiente endémica del país: Yakacoatl tlalli, un hallazgo que no solo añade una especie más a la biodiversidad nacional, sino que también representa un género nuevo para la ciencia.
Esta serpiente, adaptada a la vida subterránea, presenta características anatómicas únicas que confirman su condición como género distinto. Entre sus rasgos más notables se encuentran una cabeza con escamas reducidas, una nariz en forma de pala —ideal para excavar— y un cráneo modificado que le facilita desplazarse bajo tierra.
A diferencia de otras especies de serpientes fosoriales que suelen tener ojos pequeños, Yakacoatl tlalli conserva ojos relativamente grandes, lo que la distingue dentro de la tribu Sonorini, un grupo compuesto por serpientes pequeñas, no venenosas y en su mayoría enterradoras, presentes en el norte de México y el sur de Estados Unidos.
El descubrimiento no solo se basó en las características externas del animal, sino también en un análisis detallado de sus hemipenes, estructuras reproductoras exclusivas de los machos. La forma única de estas estructuras en Yakacoatl tlalli fue clave para identificarla como un género nuevo.
Hasta ahora, se conocen apenas tres ejemplares, hallados en la región del río Balsas, en un entorno de tierras bajas con vegetación xerófila. Esta zona, rodeada por montañas, ha favorecido el surgimiento de especies únicas debido a su aislamiento geográfico.
Aunque se tiene información limitada sobre su alimentación, en uno de los ejemplares se halló la cola de un alacrán, lo que sugiere una dieta basada en artrópodos del subsuelo. Sin embargo, los especialistas advierten que aún queda mucho por investigar sobre esta especie en cuanto a su ecología y conservación.
El descubrimiento de Yakacoatl tlalli subraya que la biodiversidad de México aún guarda secretos por revelar, incluso en regiones que se creían ampliamente estudiadas. También plantea el reto de proteger a especies que, por su rareza y forma de vida, podrían estar en riesgo sin que siquiera lo sepamos.
BCT