Aguacate, devorador de agua

El profesor-investigador titular C de la UMSNH, Alberto Gómez-Tagle, recuerdó que en 2017, cuando hubo pocas lluvias, se puso de manifiesto la apropiación de agua no concesionada para actividades agrícolas
Un estudio reciente señala la cantidad de litros de agua que se necesitan para producir un 
kilogramo de aguacate en el 
municipio de Uruapan
Un estudio reciente señala la cantidad de litros de agua que se necesitan para producir un kilogramo de aguacate en el municipio de UruapanSADER

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La producción de aguacate ha jugado un papel fundamental en Michoacán, por el beneficio económico y social que representa; sin embargo, también tiene un impacto ambiental, pues diversos artículos basados en estudios hablan de que es un gran consumidor de agua, como “Los riesgos del agua en el cultivo de aguacate”, del Conacyt, o el más reciente, titulado “Blue and Green Water Footprint of Agro-Industrial Avocado Production in Central Mexico”. No obstante, se ha vuelto un fruto tan preciado que es “protegido” a costa de lo que sea, inclusive a pesar del uso de químicos nocivos para la salud del ser humano.

Un estudio reciente de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo señala que, en “condiciones de temporal”, en el municipio de Uruapan, se necesitan aproximadamente 417 litros de agua para producir un kilo de aguacate; mientras que en “condiciones de riego” se requieren 1,071 litros para producir la misma cantidad de aguacate.

Para darnos una idea, en 2021 Michoacán produjo un millón 831 mil 622 toneladas de aguacate, es decir, mil 831 millones 622 mil kilogramos, y de acuerdo con los datos del estudio, si todo el aguacate hubiera sido de temporal se habrían necesitado 763 mil 786 millones 374 mil litros de agua.

37 presas de Cointzio a su máxima capacidad se habrían necesitado durante el año pasado para el aguacate producido “en condiciones de riego”.

La capacidad máxima de la presa de Cointzio, que surte a gran parte del municipio de Morelia, es de 52 mil 980 millones de litros. Es decir, para la producción del aguacate legal se habrían necesitado 14.4 presas a su máxima capacidad si fuera aguacate de temporal; en tanto que si fuera de riego se habrían necesitado 37 presas.

Ahora, supongamos que todas las casas en el estado tienen tinacos con una capacidad de mil 100 litros de agua; una presa de Cointzio a su máxima capacidad podría abastecer a 48 millones 163 mil 636 viviendas. Entonces, el agua que se utiliza para la producción de aguacate en temporal podría abastecer 639 millones 556 mil 364 tinacos; mientras que si fuera de riego se llenarían alrededor de mil 298 millones 890 mil 910 tinacos de la misma capacidad.

Si se toma en cuenta que en Michoacán se tiene un registro de un millón 284 mil 644 viviendas particulares, con la cantidad de agua necesaria para producir aguacate en condiciones de riego se podrían llenar mil 11 veces todos los tinacos de los hogares que hay en el estado.

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Pero el problema va más allá, pues en años como el 2017, cuando Michoacán registró pocas precipitaciones pluviales, en la región de Uruapan el cultivo agroindustrial de aguacate llega a consumir hasta el 120% del agua concesionada (disponible) para actividades agrícolas, lo cual pone de manifiesto la apropiación de agua no concesionada para tal producción.

1,831 millones de toneladas de aguacate se produjeron en el estado el año pasado.

“En el caso del cultivo de aguacate en México, el manejo hídrico está muy limitado y se utiliza mucha más agua de la que se podría estar utilizando, que los sistemas de riego son ineficientes y existe la tecnología, pero parece que es más sencilla la apropiación del recurso hídrico para la producción de aguacate sin que haya medidas de manejo adecuado del mismo”, señala el doctor Alberto Gómez-Tagle, profesor-investigador titular C de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, quien participa en el citado estudio.

Añade que, si bien no hay estudios que indiquen que Uruapan puede padecer una sequía, sí puede causar descontento social y problemas en diferentes sectores que se agravarían en años con pocas lluvias.

“No van a tener una sequía, más bien es que va a haber una apropiación y eso va a generar que alguien no tenga agua. Está el agua, pero la están utilizando para fines que no se debería; puede ser agua que se podría utilizar para fines urbanos, recreativos o industriales, pero se la está apropiando la producción de aguacate. No es una sequía meteorológica, es un problema de distribución del recurso hídrico. Es una analogía con lo que está pasando con las cerveceras en Monterrey: se apropian del agua y dejan sin agua a la gente, pero ellas siguen con su negocio”, advierte.

46 mil 516
Huertos legales de aguacate hay en el estado; la mayoría son productores a pequeña escala, propietarios de una a cinco hectáreas.

Por otra parte, Gómez-Tagle considera que “uno de los efectos del aguacate más importantes es el ingreso económico y la derrama económica que genera, que es algo así como 2 mil millones de dólares. Dentro del modelo económico que se tiene actualmente, el aguacate se siembra no para generar alimento sino para generar divisas; para vender, no para darle de comer a la gente”.

Se reduce cantidad de agua de manantiales por cultivo de aguacate: Germán Tena

El extitular de la Comisión Estatal del Agua y Gestión de Cuencas, Germán Tena Fernández advierte que el cambio de uso de suelo y la plantación indiscriminada de aguacate ocasionan que cada vez haya menos agua en los manantiales y mantos freáticos del estado.

“El cultivo de aguacate ha crecido exponencialmente y el bosque ha decrecido, y eso ha provocado que los mantos freáticos de Michoacán también vayan decreciendo, porque el aguante consume mucha agua. En el caso de la cuenca del Cupatitzio, se ha reducido año con año. Hace unos 10 años producía más de un metro cúbico de agua por segundo; la última información que recuerdo yo era de 600 litros por segundo”, comentó.

Por ello, Tena Fernández advirtió la importancia de “blindar” del cambio de uso de suelo toda la zona de la Meseta Purépecha, ya que nutre de agua a la cuenca del Cupatitzio. “En la medida en que la Meseta siga con sus bosques, Uruapan podría tener el agua que a la fecha sigue teniendo. Desde mi punto de vista, la geología de la zona de la Meseta tiene mucha infiltración que sale en los manantiales más abajo, como el del Cupatitzio, que está en Uruapan, o el de la raíz, que está en Taretan, y el otro que está en Buenavista, que también dan mucha agua, pero que se nutren de la zona de la Meseta Purépecha”, explica.

En este sentido, Alberto Gómez-Tagle explica que a nivel mundial está comprobado que “cuando se hacen plantaciones masivas, sobre todo para fines comerciales, esas plantaciones pueden secar los acuíferos. Los bosques con ciertas características y ciertas condiciones de especies son reguladores de agua”.

Por ello, subrayó la importancia de tener información de los procesos hidrológicos, ya que la Meseta Purépecha es una zona natural de infiltración con altas precipitaciones, “por eso no hay arroyos o agua superficial, excepto pocos manantiales y ojos de agua”.

¿Exportaciones de aguacate, en riesgo?

En el reportaje “Aguacate michoacano, en riesgo de sufrir más vetos de exportación: especialista” (Publimetro Michoacán y MiMorelia.com, 17 de febrero, 2022), el investigador Benjamín Revuelta Vaquero alerta que al haber una violación a uno de los apartados del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Michoacán y México podrían ser vetados y no se podría exportar el fruto.

SADER

El miembro del Sistema Nacional de Investigadores explicó que este tratado tiene un capítulo que habla de los criterios ambientales que deben observarse para el comercio internacional. “El apartado 24-4 dice que ninguna de las partes, es decir, EU, Canadá o México, podrá dejar de observar sus leyes ambientales, y entonces, cuando comparamos lo que dicen los artículos 93, 97 y 99 de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, estamos viendo que hay una violación sistemática”, explica.

En este sentido, Benjamín Revuelta aseguraba que no hay duda de que, tarde o temprano, puede haber una investigación, como lo establece el propio T-MEC, y si Michoacán no cumple, “puede haber algún tipo de sanción o de veto por no estar observando los parámetros ambientales, y eso puede ser muy grave”.

EA

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