

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Hoy, el calendario marca un aniversario que duele en silencio: Rui Torres habría cumplido 49 años. Para una generación entera en América Latina, su voz y su sonrisa siguen vivas entre cartón, engrudo y crayones. No fue solo el conductor de Art Attack; fue el artesano de la imaginación colectiva.
La historia de Rui —Rutilio Torres Malecón— es la de un talento luminoso atravesado por una tragedia íntima. De los foros de Disney Channel en Londres al duelo más profundo en México, su vida condensa el contraste entre la creatividad que inspira y el dolor que no siempre se ve.
“Este es el programa que te demuestra que no necesitas ser un experto para ser un gran artista. Así que, ¡al ataque!”. Con esa frase, Rui Torres abría cada emisión de Art Attack, el programa infantil que enseñó a crear con lo que hubiera en casa y que, sin proponérselo, educó emocionalmente a una generación entera.
La tragedia llegó en 2006. Su hija, de dos años, falleció por una pulmonía durante un viaje familiar a Zacatecas. El golpe fue devastador. Dos años después, el 24 de febrero de 2008, Rui murió a los 31 años. Circularon versiones —sobredosis, suicidio—, pero la familia guardó silencio. La causa oficial nunca se esclareció.
Diecisiete años después, su memoria reaparece donde él sigue intacto: en videos de YouTube, en publicaciones virales y en mensajes de adultos que, al recordar su infancia, confiesan que aprendieron a creer en sí mismos con tijeras y papel.
RPO