Canción “La llorona”, inspirada en una trágica historia de amor zapoteca

Esta bella canción se convirtió en un canto popular muy utilizado pero, a diferencia de las demás, existen muchas versiones, cada una con letra distinta
En su versión más común «La Llorona» pertenece al género de los sones istmeños, con un compás de 3/4 con cierta semejanza al vals
En su versión más común «La Llorona» pertenece al género de los sones istmeños, con un compás de 3/4 con cierta semejanza al valsFACEBOOK: María Trevino

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Una de las canciones más populares en México es "La llorona"; cantada por varias cantantes entre ellas Lola Beltrán, Ángela Aguilar, Lila Downs, Chavela Vargas, Natalia Lafourcade, Susana Harp, Aida Cuevas, Eugenia León, entre otras.

Contrario a lo que muchos creen, esta famosa canción no se trata de la leyenda popular de terror de una mujer que perdió a sus hijos y se le escucha gritar por las calles, sino de una historia trágica de amor sucedida en Oaxaca.

La historia original narra que un muchacho de Tehuantepec fue a una fiesta en la comunidad de Juchitán y ahí conoció a una chica tan hermosa que salía de la iglesia vistiendo el famoso traje regional istmeño llamado huipil. Por un tiempo se esforzó para conquistar a la joven y después consiguió la aprobación de los padres para casarse con ella. Pero los vientos de la revolución soplaron en Oaxaca por el año 1912 y antes de irse a la guerra, le dijo:

Recuerdo el día que fuimos al río y las flores del campo parecían llorar, contigo las nubes de mi cielo no son nada, incluso el sol compite con tu sonrisa. La guerra me está llamando por que la paz de nuestro país ha sido robada. Volveré a ti y por nuestra futura familia, nunca dejaré de amarte, en esta vida y en la muerte.

Finalmente, el día de partir llegó y cuando él se despedía de ella, el llanto corrió por sus ojos y los suspiros de dolor invadían el rostro de su amada.

Mientras hablaba con ella le tomaba ambas manos, al mismo tiempo que la limpiaba con las suyas las lágrimas que caían por las mejillas de su esposa y entonces la llamó “llorona” porque ella no paraba de llorar sabiendo que quizás no volvería a ver a su esposo. Besos y promesas volaron por el aire y él juró que volvería por ella de la vida y la muerte con impunidad total. Ella también prometió esperarlo sin importar lo que sucediera.

Muchas personas de la época conocían a la pareja y se consternaron por ellos. El joven se fue a la guerra, pero nunca regresó. Tiempo después un amigo mutuo de ellos regresó al pueblo y le dijo: “tu esposo fue alcanzado por las balas y las heridas eran tan terribles que fue imposible salvarlo. Pero mientras agonizaba me pidió que te dijera que siempre te amará y que por favor lo perdones y esta es una carta que me dio para ti”:

Salías del templo un día, llorona cuando al pasar yo te vi, hermoso huipil llevabas llorona que la Virgen te creí en el cielo nace el sol mi llorona y en el mar nace la luna y en mi corazón nace, llorona quererte como ninguna. Aunque me cueste la vida, llorona no dejaré de quererte. Ay de mí llorona llorona tú eres mi xhunca; me pedirán dejar de quererte, llorona pero de quererte nunca, no creas que te canto, llorona tengo el corazón alegre, también de dolor se canta, llorona cuando llorar no se puede, no llores prenda querida te esperaré en el horizonte cada madrugada Está por más decir, ella lloraba todo el tiempo por esa carta y nunca volvió a casarse por que esperaba reunirse con su amado en el paraíso y cumplir con su promesa.

El bebé de la pareja nació una semana después de la noticia y cada 30 de octubre cenaban juntos.

Una esposa y un hijo en la tierra de los vivos y un esposo del reino de los muertos, hasta que la gran águila los juntó nuevamente. El tiempo pasó y la historia fue escrita como una canción folclórica local y ha sobrevivido todo este tiempo.

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