El Barça y la farsa de un triplete que no llegó

El Barça y la farsa de un triplete que no llegó
(Foto Cortesía: @LFC)

Ciudad de México (Rasadeportes.com).- Son las 22:40 horas del martes siete de mayo. Alexander Arnold madruga en un tiro de esquina y Divok Origi anota el 4-0 del Liverpool para conseguir una de las remontadas más espectaculares en la historia de la UEFA Champions League.

Del otro lado de la cancha, un equipo, dos horas antes con pinta de ganarlo todo, se autodestruye y tira por la borda la temporada de la forma más vergonzosa posible: sin meter las manos y sin dar pelea, tristísimo.

Hace un mes el Barcelona celebraba por todo lo alto la obtención de su octavo título de LaLiga en los últimos 11 años y, entre ceja y oreja, se preparaba para encarar las semifnales de UCL y la final de Copa del Rey en busca del tercer triplete en sus casi 120 años de historia.

En un lapso de tres semanas todo se derrumbó y al equipo Culé todo lo malo que le podía pasar le pasó para terminar el año con amargura y decepción.

El resultadismo muchas veces tapa deficiencias, errores y malos funcionamientos. Justo como en la ida de semifinales ante Liverpool, el 3-0 en el marcador no fue ni mucho menos reflejo de lo que pasó en el Camp Nou pese a las dos veces que Leo Messi frotó la lámpara.

Ernesto Valverde no aprendió la lección (con la pesadilla de Roma en la conciencia) y para la vuelta colocó el mismo 11. Liverpool, pese a no tener a Mohamed Salah y Roberto Firmino, le pasó por encima con intensidad, arrojo, valentía y sobretodo con buen futbol.

Esa fatídica noche en Anfield se acabó la temporada para un Barcelona que entró en depresión traumática y que nunca dio sensaciones de mejora pese a tener un nada despreciable doblete a la vista.

Hoy, con la sangre en el ojo, sus millones de aficionados buscan y encuentran responsables tras esta dantesca debacle. Valverde, el primer señalado, Philippe Coutinho, el primer crucificado y el presidente Josep María Bartomeu el primer enjuiciado.

En lo que respecta al "Txingurri" la responsabilidad es mayúscula. Un equipo que ha perdido su estilo, su esencia y que cada vez es más "Messidependiente" no puede ni debe tener un entrenador así.

Coutinho, fichaje más caro en la historia del club (160 MDE), ha recibido cualquier cantidad de oportunidades para respaldar su contratación. El brasileño juega sin alegría, sin pasión, sin compromiso y con total apatía.

(Foto Cortesía: @FCBarcelona_es)
(Foto Cortesía: @FCBarcelona_es)

Bartomeu, cada vez más expuesto, se ha encargado de desperdiciar, con sus pésimas decisiones, los mejores años como futbolista de Lionel Messi. Pecado mortal del que nunca podrá recibir el perdón.

Las "Vacas Sagradas" del vestuario deben reflexionar y hacer autocrítica después de lo ocurrido. En la victoria sacan pecho y se pavonean en programas de televisión, en la derrota esconden la carita como perro con el rabo entre las patas.

Los únicos que se salvan de este Titanic blaugrana son Messi, Ter Stegen, Vidal y Piqué, que con su gran rendimiento tiraron del carro hasta donde pudieron.

"Joyas" de la temporada:

Delantera sin delanteros

Al inicio del curso Paco Alcácer se fue al Borussia Dortmund y Munir El Haddadi regresó para "suplir" a Luis Suárez. En enero Munir se fue a Sevilla y llegó Kevin Prince Boateng, quien se dio unas vacaciones de lujo por la Ciudad Condal al tener nula participación por X o Y con el club.

Suárez se borró para la final de Copa:      

Tras el 4-0 en Anfield, Luisito optó por operarse de su rodilla para perderse el final de temporada con el equipo. Hasta ahí, todo ok, pero ¿de haber jugado la final de Champions el 1 de junio habría hecho lo mismo? La respuesta parece obvia, "Explicación no pedida, acusación manifiesta".

Exceso de centrales:

La planificación de la campaña 2018-2019 se puede resumir en que se empezó con cuatro defensores centrales (Piqué, Umtiti, Lenglet y Vermaelen) y se acabó con seis (madre mía) si sumamos a Murillo y Todibo que llegaron en diciembre. Proyecto deportivo ¿cuál proyecto deportivo?

Malcom (muy) X

Quedó claro que Valverde no lo pidió, pero el con pocos minutos en la cancha demostró su valía. Malcom mereció mejor suerte pero la ineptitud de su entrenador lo condenó al banquillo de manera ruin.

Dembélé de cristal:

Ousmane no ha podido explotar como futbolista debido a las seis lesiones en dos temporadas con el Barcelona, demasiadas para los 120 MDE que se pagaron por el en 2017. Igualmente se cuestiona su fragilidad mental y personalidad con el equipo, la paciencia se agota.

Jugar por dedazo antes que por meritocracia:

No importó que tan mal estuvieran Sergio Busquets, Ivan Rakitic, Sergi Roberto o Luis Suárez, jugaron siempre sí o sí. Carles Aleñá, Nelson Semedo y Malcom tuvieron que masticar vidrio desde el banquillo, otra mala gestión del entrenador.

Messi no puede solo:

Imagina ser Messi en la final de Copa ante Valencia el pasado sábado, voltear a ambos lados y ver a Coutinho y Sergi Roberto como tus "socios" en ataque. Leo tuvo casi que centrar y al mismo tiempo rematar para rescatar el barco. Messi, pese a ser Messi, no puede hacer siempre todo.

Corte de Caja:

Veremos en las próximas horas o días si la directiva tiene el valor suficiente para remover a Valverde del cargo o si el propio Ernesto, en un gesto de dignidad, da el paso al costado. Barcelona necesita una sacudida fuerte en todo su organigrama, salvo Messi nadie debe estar a salvo.

De la ilusión a la desilusión en 21 días, del gozo al pozo en 21 días, del cielo al infierno en 21 días, del canto al llanto en 21 días. La crónica del Barça y la farsa de un nuevo triplete fallido.

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