

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La nueva política arancelaria de Estados Unidos comenzó a sentirse directamente en los bolsillos de millones de consumidores. Lo que inició como una estrategia comercial para endurecer las importaciones, especialmente provenientes de China, terminó detonando una cadena de aumentos que ya alcanza supermercados, juguetes, ropa, automóviles y dispositivos electrónicos.
Uno de los primeros gigantes en reconocer el golpe fue Walmart. La cadena minorista explicó que los márgenes operativos ya no permiten sostener el incremento fiscal derivado de mercancías fabricadas en China, por lo que comenzó a aplicar ajustes de precio desde mayo y anticipó nuevas alzas en los próximos meses.
La presión también alcanzó a la industria del entretenimiento infantil. Mattel, fabricante de marcas emblemáticas de juguetes, alertó que mantener productos por debajo de los 20 dólares será cada vez más complicado bajo las actuales condiciones comerciales. La empresa incluso reiteró su postura a favor de eliminar aranceles en este sector para evitar un impacto mayor en las familias.
En tecnología, el panorama tampoco ofrece tregua. Best Buy reconoció que proveedores y fabricantes comenzaron a transferir los costos adicionales a toda la cadena de distribución. El efecto será inmediato para consumidores que busquen adquirir pantallas, computadoras, consolas o accesorios electrónicos.
Nintendo y Sony analizan movimientos similares ante la volatilidad del mercado y el encarecimiento de componentes importados, un fenómeno que amenaza con elevar aún más el costo del entretenimiento digital en Estados Unidos.
La situación es todavía más visible en plataformas de comercio electrónico de origen chino como Shein y Temu. Ambas compañías resentieron la eliminación de la exención “de minimis”, mecanismo que permitía envíos de bajo valor sin cargas fiscales significativas. Como consecuencia, artículos cotidianos como trajes de baño, accesorios y muebles de jardín registraron incrementos de hasta 91% en ciertos casos.
La industria automotriz tampoco escapó de la tormenta comercial. Ford proyectó incrementos de hasta 1.5% en el precio de sus vehículos hacia la segunda mitad de 2026, mientras Subaru confirmó ajustes destinados a compensar el encarecimiento de autopartes y unidades importadas.
Empresas dedicadas al hogar y herramientas, como Procter & Gamble y Stanley Black & Decker, se sumaron a la lista de compañías que ya preparan modificaciones en sus precios. Para estas firmas, los aranceles dejaron de ser una medida temporal y comenzaron a comportarse como un factor inflacionario permanente.
Adidas también encendió las alertas al señalar que la incertidumbre en las negociaciones comerciales internacionales podría derivar en aumentos dentro del mercado estadounidense, particularmente en calzado y ropa deportiva.
RPO