

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La K’uínchekua, además de ser una fiesta cultural de las comunidades originarias, es un espacio para que artesanas y artesanos puedan mostrar y ofrecer su trabajo a visitantes provenientes de distintos municipios, estados e incluso de otros países; sin embargo, artífices señalan que persiste el regateo en la compra de sus piezas.
En un sondeo realizado por MiMorelia.com con expositores instalados en el camino que lleva a las Yácatas de Tzintzuntzan, los artesanos compartieron a qué se dedican y cómo ha sido su experiencia al participar en este evento.
El alfarero Mauricio Molinero, originario de esta misma comunidad, explicó que la elaboración de piezas de barro es una tradición familiar que ha pasado por varias generaciones. Compartió que su abuelo y su padre también se dedicaban a este oficio y que él lo aprendió desde pequeño.
En la K’uínchekua llevó diversas piezas de alfarería, entre ellas utensilios para cocina, figuras decorativas y hasta réplicas prehispánicas, y señaló que el evento permite que más personas conozcan su trabajo. No obstante, comentó que el regateo continúa como un problema con el que muchas personas buscan reducir el precio de sus piezas para concretar la compra.
Comentó que en el municipio de Tzintzuntzan nadie más se dedica a este oficio, por lo que le gustaría que las nuevas generaciones de su familia lo aprendan para que no se pierda esta actividad artesanal.
Otra de las expositoras es Cecilia Cruz, originaria de Nuevo Rodeo, también del municipio de Tzintzuntzan, quien se dedica al bordado tradicional. En su puesto se apreciaban blusas, vestidos, tortilleros y servilletas con diseños elaborados a mano. Explicó que se dedica a este trabajo desde joven y señaló que cada bordado cuenta una historia de lo que se vive en su lugar de origen.
Asimismo, se encontraban artesanías de ixtle elaboradas por su esposo, como cepillos corporales y estropajos hechos con fibras naturales. Compartió que para ambos la K’uínchekua representa una oportunidad para que visitantes y turistas conozcan el trabajo que se realiza en las comunidades originarias de Michoacán.
Por su parte, Fátima, artesana originaria de Pátzcuaro, se dedica a la elaboración de accesorios personales como aretes, collares y pulseras hechas a mano. Relató que hace seis años decidió comenzar con este emprendimiento, el cual actualmente genera al menos ocho empleos fijos.
Fátima indicó que esta es la primera ocasión en la que participa en la K’uínchekua y que, aunque era el primer día del evento, las personas ya se acercaban a conocer y adquirir sus productos. No obstante, resaltó que en las exposiciones de artesanías aún se presenta el regateo y consideró que el trabajo artesanal debería valorarse por todo el proceso que implica su elaboración, además de que se trata de piezas únicas hechas a mano.
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