

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- En México las celebraciones no se improvisan: se honran. El calendario lo confirma con una sola frase —“Guadalupe-Reyes”— que resume semanas de encuentros, excesos, tradiciones y mesas llenas. En ese ritual colectivo, la Rosca de Reyes ocupa un lugar sagrado: no solo es pan, es símbolo, memoria y pretexto para volver a reunirnos.
Tras semanas de celebraciones, no es raro que surja la culpa al pensar en calorías. Sin embargo, la Rosca de Reyes no es únicamente un exceso. También tiene un aporte nutrimental que vale la pena conocer para disfrutarla sin remordimientos.
Elaborada con harina fortificada, huevo, leche, mantequilla, frutos secos y ate de membrillo, la rosca contiene vitaminas, minerales, fibra, hidratos de carbono y proteína. La harina de trigo, su ingrediente principal, aporta hierro, ácido fólico, zinc, riboflavina, niacina y tiamina, nutrientes esenciales para el organismo.
A ello se suman los adornos frutales que coronan el pan. El higo destaca por su alto contenido de fibra y antioxidantes, mientras que el membrillo favorece la digestión, fortalece el sistema inmunológico, mejora la circulación y ayuda a reducir la inflamación intestinal.
RPO