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Continúa cierre de lateral y carriles centrales de Palacio de Arte a salida a Mil Cumbres

 

Cerrada la circulación en avenida del Estudiante, entre Acueducto y Bucareli, por jornada de vacunación 

 

Carga vehicular en avenida J. Múgica, de CU a calzada Juárez, por obras viales en calles aledañas

Estética política electoral, hoy en México

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La política como reflexión o práctica sobre o en torno al bien común, se expresa electoralmente en los procesos electivos en los cuales se lucha por el poder público, implicando a partidos, candidatos, electores -reales o potenciales-, grupos de interés, grupos de presión y una amplia y compleja telaraña de factores que inciden sobre el particular.

La política electoral es en una buena medida realidad sensible, pero también desde otro ángulo es imagen, una percepción hoy muy potente gracias a las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación.

A veces, la realidad y la imagen sobre o en torno a la política electoral se aproximan y se crea espacio para la verdad o una perspectiva válida; lamentablemente, la imagen o las imágenes de la política electoral en lo ordinario se encuentran alejadas de la realidad y no hacen posible la verdad o percepciones válidas y solo nos quedamos con imágenes, como percepciones primeras, mediatizadas e inacabadas de la política electoral.

Y esa realidad política electoral, incluso sus imágenes, tienen una dimensión “estética” en tanto guardan una relación con lo bello, en forma individual y grupal.

Hablar de la estética política electoral NO tiene nada que ver con la “guapura” o el “atractivo” de candidatos y candidatas a puestos de elección popular, NI con anuncios de campaña “bonitos” o “sugestivos” y muchos MENOS se refiere a la retórica panfletaria que tiene lugar por lo común en los procesos electivos, en los cuales se oyen discursos anonados y manipulantes.

La estética política electoral, más bien tiene que ver con valores como la honestidad, la sinceridad, la libertad, la igualdad, la tolerancia, la legitimidad, la equidad, los discursos leales, la pretensión genuina del bien común y, en general, con los bienes y valores que reconoce nuestro derecho y nuestro pueblo, pues es exquisitamente bella la política electoral, cuando se nutre de ello.

Los grandes movimientos políticos y sociales de nuestro país, por eso han sido bellos, estéticos.

Son casi poéticos los “Sentimientos de la Nación” cuando dicen en una parte que “...como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, aleje la ignorancia, la rapiña y el hurto” y es casi poético, porque cristaliza los valores que se han mencionado, con un sentir genuino, sincero y leal.

Lo mismo sucede con los gobiernos de “La Reforma” y los discursos de Benito Juárez, quien por ejemplo, en su toma de posesión como Presidente de la República en 1867, dijo: “Ahora que el triunfo feliz de la República ha hecho que se pueda restablecer plenamente el régimen de la Constitución, cuidaré fielmente de guardarla y hacerla guardar...”¿Quién podría dudar de la sinceridad y voluntad real del Benemérito? Y eso, es bello.

O bien, como no juzgar hermosa la conducta democrática de Francisco I. Madero, aún con el velo de la ingenuidad en las horas más duras que desencadenaron en su deceso.

¿Qué se puede decir, sin embargo, de la política electoral que hoy vivimos?

Hoy es muy difícil identificar personas, hechos y actos de política electoral que se puedan calificar como estéticos.

Hoy lo más común es encontrarse con discursos beligerantes, demagógicos, inverosímiles e irrelevantes; actos de campaña bailables y musicales, de jaripeos, torteros, moleros; mítines afeados con tocamientos lascivos, templetes de feria, acarreos con promesas de beneficios futuros; y agresiones de todo tipo, entre muchos otros rostros de la política electoral, carente de belleza y de estética, como se ha dado entender.

El presente lo que nos muestra es una política electoral fea, bruta, puede decirse una política electoral “horribilis”

De una forma auto victimizante, uno podría decir que la “política electoral horribilis” sólo es en nuestro país, pero no es así, pues lo mismo sucede en buena parte del mundo, aunque eso tampoco debe conformarnos como mexicanos.

La esperanza es que la misma historia patria -y del mundo- nos ha mostrado que de cuando en cuando hay espacio para una política estética, bella, por realizar bienes y valores fundamentales.

A manera de ejemplo, bastaría solo con recordar a nuestro gran José María Morelos y Pavón, quien rechazó el trato nobiliario de “alteza” y prefirió, él si con toda sinceridad democrática, el de Siervo de la Nación.

En tanto, y pese a todo lo dicho, lo que hay son elecciones y muy probables conflictos postelectorales en puerta. Esa es nuestra "estética".