Súper peso

Súper peso

La semana pasada el peso mexicano cerró una racha de ganancias frente al dólar que no se había visto en varios años, cotizándose el tipo de cambio por debajo de los 19 pesos por cada unidad de moneda estadounidense.

Si bien es cierto que esta mejoría en el tipo de cambio está fuertemente explicada por la reducción de la inflación en Estados Unidos, situación que podría derivar en el fin de la etapa alcista de las tasas de interés; también lo es el hecho de que estos factores externos tienen un entorno económico interno que permite que el peso mexicano sea una divisa competitiva que capitalice estas condiciones.

La disciplina fiscal que ha mostrado el gobierno de la Cuarta Transformación, sin duda alguna, brinda un entorno competitivo y estable para los inversionistas extranjeros, quienes, al traer sus dólares al país, hacen que la oferta de esta divisa se incremente y en consecuencia provocan la reducción de su precio.

Del mismo modo, la estabilidad de las cuentas externas del país son un factor de solidez del peso. Si bien hay una cuenta corriente deficitaria, la entrada de divisas por concepto de remesas, turismo y la inversión extranjera directa; son suficientes para financiar el primer saldo negativo de los dólares que llegan al país.

Sin embargo, detrás de este tipo de cambio más competitivo subyace la buena noticia de que se detendrá el crecimiento de las tasas de interés a nivel global y en consecuencia las economías emergentes como la mexicana, tendrán un respiro en esta carrera que había impuesto la Reserva Federal norteamericana en la que los bancos centrales del mundo buscaban preservar su diferencial de tasas de interés que hicieran competitivos sus mercados de capitales.

En el mediano plazo, la competitividad del peso mexicano podría tener otro factor que le estimule derivado de la oportunidad que se está gestando con la relocalización de inversiones a raíz de las tensiones comerciales de Estados Unidos con China, así como de la guerra entre Rusia y Ucrania. Sin embargo, paradójicamente una moneda nacional más sólida, podría derivar en una menor competitividad de las exportaciones.

Pero la arista más discutida del llamado super peso es la política. Colocada esta discusión en un espacio entre quienes le restan todo merito al Gobierno de México por la revaluación de la moneda nacional y quienes han llevado este suceso al de la simple y llana propaganda, se olvida el contexto de los procesos y fenómenos económicos que se encuentran detrás de un menor tipo de cambio.

Se antoja complicado que este tipo de cambio se sostenga indefinidamente, más aún si el Banco de México decide reducir la tasa de interés para reducir el costo del dinero y estimular el consumo y la inversión. Sin embargo, resulta obtuso mermarle los méritos que tiene el presidente Andrés Manuel López Obrador en el manejo de la economía durante y después de la pandemia, el cual tiene una manifestación en éste súper peso.

rmr

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