Retroceso en uso de tecnologías al obligar a recabar apoyos en papel

Retroceso en uso de tecnologías al obligar a recabar apoyos en papel

El pasado 1 de noviembre la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación emitió una nueva resolución polémica, relacionada con la recolección de apoyos necesarios para activar el mecanismo de participación para la revocación de mandato del titular del Poder Ejecutivo federal.

En dicho fallo se ordena al Instituto Nacional Electoral, no sólo utilizar la aplicación móvil (app), sino también establecer los formatos impresos para alcanzar las 2.8 millones de manifestaciones que se necesitan para seguir con este proceso.

En la sentencia SUP-RAP-437/2021 y acumulado, el tribunal decidió modificar los lineamientos de la revocación de mandato aprobados por el Consejo General del INE, como parte de un retroceso en el uso de tecnologías, y utilizar formatos impresos, como se tuvo la experiencia en recolección de apoyos ciudadanos para aspirantes a una candidatura independiente desde 2018, así como la actualización del padrón de afiliados de varios partidos políticos con registro a nivel nacional y en la conformación de nuevos partidos políticos durante 2020.

En el acuerdo el INE no descartaba los formatos impresos, como se mal informa ante la opinión pública; al contrario, se utilizarían estos formatos para la recolección de firmas en zonas marginadas, rurales y sin conectividad por banda ancha para utilizar la ampliación móvil. Sin embargo, la Sala Superior determinó que la aplicación móvil no fuera el único mecanismo de recolección de las firmas, de las cuales se requiere un total de 2.8 millones, sino también se pudieran juntar firmas con formatos impresos.

La interpretación de las y los magistrados electorales fue que se requiere de más formatos, no sólo digitales, de recolección para alcanzar el objetivo y meta para seguir con la siguiente fase de la revocación de mandato. No obstante, la decisión jurisdiccional conlleva varias reflexiones que me parece que se puede considerar como parte de un retroceso, porque la aplicación es utilizada por las personas que participan recabando el apoyo, no para las personas que desean manifestar ese apoyo.

Además, no se tomó la experiencia de procesos pasados, donde se podrían repetir patrones de conducta al entregar formatos sin los requisitos mínimos e indispensables para acreditar que el ciudadano firmó el formato impreso.

Durante la pasada elección presidencial de 2018, en la revisión de los apoyos para lograr las candidaturas independientes presidenciables, se detectaron diversas inconsistencias en la recolección de firmas; entre las irregularidades detectadas está que se entregaron copias de credenciales sin que el titular de la misma la entregara por voluntad propia, desconociendo el motivo de su utilización; se presentaron credenciales de tiendas departamentales, licencias de manejo, etcétera, detectadas por la aplicación móvil.

A diferencia de las firmas entregadas en formato de papel para la realización de consultas populares en el proceso electoral de 2015, donde se detectó que no coincidían las firmas en el formato impreso con la credencial de elector.

Con la aplicación móvil el mecanismo da más certeza, legalidad, imparcialidad y garantiza una mayor transparencia, porque se escanea la credencial, se pone la firma por el ciudadano o la ciudadana en el dispositivo móvil, que previamente conoce sobre el tratamiento de sus datos personales y su rúbrica, incluyendo un aviso de privacidad, con lo cual no cuentan los formatos impresos, y también permite en menos tiempo contabilizar el número de firmas obtenidas.

En el pasado proceso electoral local, una de las limitantes que mencionaron las personas que aspiraron a una candidatura independiente es que los ciudadanos no quisieron participar firmando los formatos impresos, para evitar ser contagiados por el covid; esto no ocurría con la aplicación, ya que era más sencillo y ponía a salvo su salud.

Los partidos apelantes consideraron entre sus argumentos que no se dio a la ciudadanía la libertad de decidir cómo recolectar el apoyo ciudadano para solicitar la revocación de mandato, de forma física o electrónica. Que el Instituto Nacional Electoral debió dar todas las facilidades a la ciudadanía para posibilitar el ejercicio del derecho, sin limitarlo a tener que realizar la recolección de firmas "mediante el uso de la aplicación móvil (app)", así como "mediante el régimen de excepción".

También, que los lineamientos debieron ser claros en igualdad de condiciones para ambos formatos, y sólo de manera adicional se mandata al Consejo General del INE diseñar y aprobar el uso de herramientas tecnológicas y dispositivos electrónicos.

Al final, este ordenamiento no es acorde con las experiencias o realidades que incluso la propia Sala Superior ha emitido en otras ocasiones, y deja nuevamente un debate que deberá analizarse posteriormente al proceso de la revocación de mandato, para las siguientes consultas y/o procesos electorales.

Con esa interpretación de la Sala Superior, surge la duda de si ¿se debe aplicar simultáneamente un voto tradicional, como se hace actualmente, junto con voto electrónico tanto para mexicanos que radican en el extranjero como para mexicanos que viven en territorio nacional y quieren votar por esta vía? Es decir, ¿mantenerse de forma obligatoria ambas formas de votación sin poder privilegiar la más conveniente para el órgano electoral y que garantice la certeza?

Por lo pronto, el INE deberá imprimir millones de formatos para que se logren las firmas antes del 15 de diciembre, algo que, conforme a las cifras informadas por el INE, ya se está complicando para lograr el número necesario para iniciar el mecanismo de revocación de mandato en 2022.

rmr

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