¿No están casados y viven "juntos"?, derechos

¿No están casados y viven "juntos"?, derechos

En los últimos 20 años, la tendencia de celebración de matrimonios civiles es a la baja, mientras que para el mismo lapso los divorcios resueltos apuntan al alza (informes de INEGI sobre matrimonios y divorcios) y, como se puede intuir, la unión de personas con el ánimo de formar una asociación vital sobre la base de bienes y valores morales compartidos, sin celebrar matrimonio civil, parece que también es cada vez mayor (vivir juntos y "sin papeles" es una opción creciente, entre otras).

No es posible asegurar que las parejas rehúsen celebrar el matrimonio civil porque consideren que el matrimonio no garantiza permanencia, porque piensen que día con día son más los divorcios y porque crean que los fines del matrimonio se pueden realizar sin celebrar el casamiento civil; pero si es muy posible que tengan en mente esas razones para elegir una unión de vida sin matrimonio antes que un matrimonio civil.

Si dos personas se unen -se "juntan" dicen por ahí o elijen otra opción- sin celebrar matrimonio civil, pero viven como si fueran esposos de manera constante por al menos dos años naturales, o bien, si tienen al menos un hijo en común, sin que ninguna de las personas esté unida en matrimonio con otra persona distinta -los tribunales se enfilan a no exigir que ambos concubinos estén libres de matrimonio- entonces se configura lo que la ley llama concubinato (es el concepto legal que retomo por ser el útil) y le atribuye consecuencias jurídicas similares a las de un matrimonio civil. (La palabra concubinato suena fuerte y con una carga subjetiva peyorativa, pero es el término legal, aunque sería preferible encontrar una expresión diversa, como matrimonio, unión o enlace informal).

El concubinato, igual que el matrimonio civil, se establece con la idea de perdurar, pero como el matrimonio, puede terminar, solo que a diferencia de la disolución del vínculo matrimonial, la terminación del concubinato es menos complicada, pues basta que lo acuerden las partes, que una de ellas ya no desee seguir en el concubinato, que alguno de los concubinos perezca o que no se mantengan las condiciones del mismo para que el concubinato termine, sin que sea necesario que lo declare o resuelva autoridad alguna.

La conclusión del concubinato, seguramente genera incertidumbre e inseguridad sobre sus consecuencias jurídicas, para uno o ambos concubinos, esto es, que es muy probable que existan dudas sobre si existen derechos y obligaciones derivados del concubinato que sobrevivan a su terminación o si no existe derecho ni obligación alguna posterior a la conclusión.

Por eso es necesario aclarar que si el concubinato cesa porque lo acuerdan los concubinos o porque uno de ellos ya no quiere seguir en el concubinato, la parte que formó parte del mismo, bajo ciertas condiciones tiene derecho a:

- Una pensión alimenticia, que de forma eventual se pueden reclamar entre sí.

- No ser molestada ilegítimamente, ni ser objeto de violencia.

- Que se observen los acuerdos legítimos de los concubinos sobre cómo proceder respecto a los bienes y los hijos.

- En su caso, a la liquidación de los bienes comunes.

Pero si uno de los concubinos fallece en un concubinato no terminado o con efectos, la persona concubina que sobreviva, tiene derecho a:

- Heredar, como si fuera cónyuge.

- Pensión alimenticia, en su caso.

- Recibir la indemnización correspondiente, según el caso.

- Recibir pensión por viudez (IMSS, ISSSTE y Fuerzas Armadas).

La condición de concubino, naturalmente impacta otros actos y hechos de las partes en materia laboral, agraria, penal, mercantil y en otras áreas del derecho; pero se han querido señalar sobre todo los temas más usuales.

También cabe aclarar, por si existe la duda, que el concubinato se puede constituir entre personas del mismo sexo o bien entre personas de diferente sexo y que no pueden existir dos o más relaciones de concubinato al mismo tiempo, aunque es discutible.

Por otra parte, hay que considerar que los derechos del concubino, algunos de los cuales han quedado someramente apuntados, no se realizan en "automático" sino que requiere que se ejerzan regularmente ante los jueces competentes conforme a los procedimientos que corresponden y exige asumir determinadas cargas y obligaciones, como probar hechos y actos (el concubinato, por ejemplo, debe ser probado y esto que ya de entrada puede considerarse como no problemático, sí puede complicarse -en especial en contradicción en un asunto como un todo- porque, por ejemplo se deben acreditar hechos concretos que demuestren la relación, como un domicilio, actos que impliquen la continuidad de la convivencia, su carácter, en su caso permanencia, nacimiento de hijos(as) etc. y eso está expuesto a debate)

Si una persona concubina pretende pedir pensión, que se tomen medidas para evitar molestias o actos de violencia, liquidar los bienes comunes, denunciar y pedir herencia, pedir una indemnización legal o una pensión vinculada a su concubino(a) o cualquiera otro relacionado con su concubino(a), le sugiero haga lo siguiente:

1. Reflexione sobre todos los actos y hechos vinculados al concubinato y el derecho que va a ejercitar, precise cuándo, cómo y dónde ocurrieron, desde cuándo, quién intervino, por qué sucedieron los hechos, quién los conoce y cualquier circunstancia que estime relevante, aunque parezca sin importancia.

2. Busque información sobre el punto anterior: notas, mensajes de texto, videos, imágenes, contratos; recibos de agua, luz, teléfono y cualquier otro servicio; estados de cuenta bancarios; escrituras; fotografías; actas de nacimiento; fe de bautismo; constancias del matrimonio religioso o de otro orden; nombre y domicilio del patrón del concubino; nombre y domicilio de personas que puedan declarar y cualquier otro elemento testimonial de los hechos (en su momento el abogado le informará la utilidad de cada uno).

3. Busque más información y asistencia profesional adecuada, no solo de abogados, sino de profesiones diversas, como un psicólogo, terapeuta y el que corresponda a los problemas concretos de la relación, antes, durante y después del proceso.

4. Consulte a un abogado o a varios, exponga su caso -exprese los hechos y muestre las pruebas, no las entregue sino al abogado que sí llevará el caso- y solicite al menos, que se le diga: A. Cuál es el procedimiento o procedimientos que se aconsejan seguir; B. Tiempo probable por instancias hasta la solución definitiva del caso; C. Que probabilidad de éxito tiene (no siempre es fiable un abogado que le garantiza 100% el resultado, porque los casos se resuelven por terceras personas e interviene la otra parte, con lo cual no depende solo del abogado el éxito del caso, como tampoco es lógico que de una forma irreflexiva le diga que igual se puede perder que ganar); D. Cuál es el costo del trámite hasta su conclusión (solicite que se le explique cuánto corresponde a honorarios, cuánto a gastos diversos, la forma de pago, y qué comprende el pago); y, E. Qué aspectos fuera de juicio deben considerarse.

5. Pondere y si considera que el asunto no se puede resolver de forma convenida, resuelva qué abogado llevará su caso y contrate al que le brinde mayor confianza.

6. En el caso de personas de recursos económicos escasos, existen instituciones públicas de asistencia que pueden apoyarle de forma casi gratuita para promover su asunto.

7. Tenga como un principio fundamental la no violencia y evite el "uso" de los hijos como recursos de presión, venganza o revancha sobre su concubino y familia.

Ejercer sus derechos es justo, no es un dadiva, sino una demanda razonable cuando no se puede solucionar de otra manera y le permitirá eventualmente un mejor vivir.

En todo caso, los derechos de los hijos, si tuvieron hijos, no tienen menoscabo alguno por ser hijos nacidos fuera de matrimonio, tienen los mismos derechos que cualquier hijo.

Finalmente, en el seno social se debe respetar la relación de concubinato -o de otro tipo- como una más de las estrategias legítimas para formar una familia, un hogar, sin que haya lugar a discriminar a sus partícipes y entender que el concubinato es el de nuestro tiempo, con su pluralidad y diversidad.

(Por razones de espacio y naturaleza de la columna, no se brinda una exposición diferenciada, más completa, formalizada y profunda del tema)

Cometarios o mayor información: urielpr@gmail.com

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