Los legisladores ¿para qué sirven?

Los legisladores ¿para qué sirven?

En un momento crucial, de enorme trascendencia histórica, ¿siendo realistas que podemos esperar de los legisladores, chapulines, “vendidos?

Vista panorámica.

Es triste y escandaloso el panorama que ofrecen los miembros del Congreso.

No muestran integridad moral, no defienden los intereses de México sino de su partido.

Hay partidos sin identidad y ni principios, son satélites de partidos más grandes: el PT, el verde ecologista… ¿Qué confianza podemos tener en en asuntos trascendentes?

Los integrantes de los partidos de oposición, no son fieles a su tarea, se cambian al partido mayoritario en temas trascendentes para la democracia de México. Coraje.

Se dan a una verdadera prostitución política, no tienen una plataforma sólida ni valores, venden su amor al mejor postor.

Los ciudadanos que amamos a México quisiéramos que se defendieran las causas para el bien del país. Nos prometieron que nos representarían, ahora todo es cambiante e incierto. Los legisladores no les importa el bien del país, no tienen una plataforma de principios y valores, son una veleta. Traicionen sus valores y luchas.

Parece un juego de política.

Ahora sentimos que vamos a la deriva, dando un bandazos nos vamos estrellar y vamos a perder todo, lo institucional y lo personal que ha causado tantas luchas de generaciones de mexicanos.

Lo que no queremos es perder los avances de nuestra democracia, que nos han costado sangre. Queremos que los legisladores se batan por defender el bien de México. Los frentes de batalla son incontables.

Que defiendan el texto sagrado de nuestra Constitución, que la respeten, no la cambien a la ligera, que no la llenen de parches para complacer a un individuo que no gestiona el bien común de México, que obedece a su necedad ególatra, que nos hace retroceder a la situación “como era antes”, peor que antes. La reforma energética deben aceptar la participación equitativa de la iniciativa privada. Nos hace retroceder a tiempos obscuros de contaminación por el uso del combustóleo y del carbón. No sabe apostarle a las energías limpias siguiendo una tendencia mundial de lucha contra la contaminación y el cambio climático.

Algunos legisladores tienen comportamiento de lacayos, de servilismo y de culto presidencial. Así quienes defienden a Andrés Manuel por sus exigencias innecesarias a España por la conquista. No muestran inteligencia, reaccionan con las vísceras, sin ideas brillantes, con actitudes ligeras, inmaduras, como de adolescentes.

La luz del Altísimo

No pretendemos atacar a nadie, no fabricamos adversarios. Buscamos el Bien Común de México, con la verdad, la justicia, en la democracia, en la actitud serena.

Urge servir al diálogo en torno a ideas para resolver los grandes problemas de México. Es estéril y bajo atacar saliéndose por la tangente, sin razonamiento lógico en la actitud sectaria y polémica.

No nos sentimos nada tranquilos, nada seguros en relación a la democracia de México y el bienestar y la vida digna del soberano, el pueblo demócrata.

Queremos al presidente, le deseamos éxito y felicidad. Lo queremos libre de bajas pasiones: egoísmo, delirio de un poder para dominar.

Queremos que se dicte el bien de México, la grandeza de la nación, la riqueza, el bienestar, el orden y la libertad para el pueblo humilde. No queremos que se busque a si mismo, en todo se haga propaganda y proyecte su apenas velado narcisismo pretendiendo en todo tener razón, llevado por su vanidad que lo hace sentirse único, codearse con los grandes de la historia según el.

Queremos que busque el bien verdadero para todos, el progreso, el reinado de la libertad y la paz en un estado de derecho. Que no busque bienes bastardos, nuevo en donde los grandes principios de la gestión pública y de la democracia por ideologías que han dado prueba de terrorismo, hermanos asesinados, opresión, sufrimiento y tristeza de la gente. ¿Por qué no ven el lado sangriento y opresor de tantas dictaduras como la Cuba de Días Canel y la Venezuela de Chávez y Maduro?

Requerimos de diputados y senadores que muestren la grandeza y la virtud de la raza de bronce, que no se doblen por nada, que no se dobleguen ante nadie. Necesitamos poder confiar en su entereza y que podrán defender los grandes intereses, no del presidente ni de sus hordas, sino de todo el pueblo. Que no importe más la clase dirigente que viven en las alturas muy por encima de la clase de los humildes.

Si tienen a Dios que nos creó y nos sostiene en la vida gratuitamente y que tiene como característica la fidelidad, serán sólidos y tendrán ese gran virtud de la fidelidad. Por esa virtud, el hombre no traiciona, no cambia principios de las personas que ama y sirve.

Necesitamos legisladores, no busca-huesos, chapulines, mercenarios que venden su amor al mejor postor.

Finalmente necesitamos héroes y santos, capaces de renunciar a su intereses legítimos o mezquinos y entregar su vida. Así avanzaremos confiados en que no nos traicionaran, no nos venderán por unas monedas de plata o por intereses egoístas y mezquinos.

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