

A pesar del asedio de MORENA a la UMSNH, hoy lunes se reabren las puertas de nuestra máxima casa de estudios. Por encima de la inminente victoria de la educación autónoma y democrática sobre el totalitarismo, la ambición y el revanchismo, no debemos dejar pasar por alto lo ocurrido.
Cuando el SUEUM colocó sus banderas rojinegras, reconocimos los mecanismos del poder en Michoacán: una operación política de largo aliento, articulada desde las más altas esferas del régimen morenista, cuyo objetivo central es la rendición incondicional de la autonomía universitaria y la subordinación de la máxima casa de estudios de la entidad a los designios del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
La huelga fue el síntoma. La enfermedad es el asedio sistemático, coordinado y deliberado de MORENA contra la rectora Yarabí Ávila González y contra la independencia institucional que ella representa. Existe una persecución política disfrazada de disputa contractual, sostenida por tres poderes del Estado actuando en sincronía perfecta contra una institución que la Constitución protege expresamente de esa injerencia.
El Congreso del Estado abrió el frente legislativo en marzo de 2026, cuando el presidente de la Mesa Directiva, Baltazar Gaona García, del PT, partido aliado al morenismo gobernante, anunció un exhorto para requerir a la Universidad la emisión, en un plazo de quince días, de los reglamentos que darían forma al proceso de renovación de la Rectoría.
El propio Congreso que en ese momento exigía rendición de cuentas a la Universidad arrastraba un retraso superior a cuatro meses en la emisión de sus propias leyes secundarias en materia de transparencia. La selectividad del escrutinio revela su propósito real.
El Poder Judicial entró al juego con un fallo que, por sí mismo, exige explicación. La jueza Emma Casandra León Rivera, hija de la diputada de MORENA Emma Rivera Camacho, autorizó que la huelga se desarrollara a puertas cerradas, afectando el derecho a la educación de 57 mil estudiantes nicolaítas. La justicia federal tuvo que intervenir días después para restablecer el orden constitucional y ordenar la apertura de las instalaciones, reconociendo así que el derecho a la educación fue vulnerado.
El Ejecutivo estatal completó el triángulo: el gobernador Ramírez Bedolla declaró que la Universidad cuenta con recursos suficientes. Es claro que, se construyó una narrativa que colocaba toda la responsabilidad del conflicto sobre la rectora. Ese deslinde calculado es, en sí mismo, una forma de hostigamiento.
Quienes hayan seguido la política michoacana saben que el conflicto de la UMSNH se enmarca en una disputa de fondo: el control de la sucesión en la Rectoría, que el 9 de enero próximo deberá, sine qua non, tener una nueva persona titular, con su equipo de trabajo.
Esa fecha tiene un valor estratégico enorme para el gobernador, que busca colocar en la silla rectoral a un operador político afín: Humberto Urquiza Martínez, a quien se atribuye haber distribuido recursos en comunidades de autogobierno con el propósito de construir una base política.
El líder del SUEUM entregó involuntariamente la clave del asunto cuando amenazó públicamente con que a la rectora "se le viene la noche" y sugirió que podría no terminar su periodo.
Un dirigente sindical que habla sobre la autoridad universitaria, acusando de irregularidades financieras millonarias que ninguna autoridad ha confirmado oficialmente, que predice procesos penales y administrativos con la soltura de quien conoce el guion antes de que se ejecute ha asumido el papel de instrumento político.
Entre las patas de esta disputa de poder fueron aplastados decenas de miles de estudiantes michoacanos, quienes perdieron una semana de clases Ese costo es la medida más precisa del daño que la politización de la universidad produce sobre quienes más la necesitan.
El Partido Revolucionario Institucional en Michoacán expresa su respaldo irrestricto a la autonomía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Lo hacemos desde la convicción institucional y desde la historia compartida con esa casa de estudios, que ha formado generaciones de michoacanos que han construido el estado. La inmensa mayoría de nuestros mejores cuadros del ayer y del presente son nicolaítas. Seguramente, las próximas generaciones de priistas michoacanos también lo serán.
Como defensor de derechos humanos, señalo que la autonomía universitaria constituye en nuestro ordenamiento jurídico una garantía constitucional que opera como condición de posibilidad para el ejercicio de otros derechos fundamentales: la libertad de cátedra, la libertad de investigación, el derecho a la educación de calidad y el derecho a la autodeterminación universitaria.
Por todo lo anterior, la convergencia de presiones que la rectora ha denunciado, provenientes simultáneamente del Ejecutivo estatal, del Poder Legislativo y del Poder Judicial, configura un patrón de acoso institucional que debe ser documentado y denunciado ante las instancias nacionales e internacionales competentes.
La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo prevalecerá. Por ello, el PRI en Michoacán llama a los partidos de oposición, a las organizaciones civiles, a la comunidad académica estatal y nacional, a los egresados nicolaítas que ocupan espacios en todos los ámbitos de la vida pública a pronunciarse en defensa de la autonomía universitaria.
Aunque hoy se reabren sus puertas, no cantemos victoria: la Casa de Hidalgo enfrenta su mayor asedio en décadas. La autonomía universitaria se defiende todos los días o se pierde para siempre. Desde el PRI en Michoacán, nuestro respaldo es incondicional e irrevocable.
¡México y Michoacán merecen una revolución institucional y social!
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*El autor es abogado, activista social, defensor de derechos humanos de víctimas, diputado local con licencia y dirigente del PRI en Michoacán
BCT