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LA GUERRA ABSURDA, INICUA, ASESINA

Estado de la cuestión

¡Estamos en guerra! Después de tantos años de búsqueda de la paz, de declaraciones y organismos internacionales. Es una ignominia, una vergüenza para la era digital con tantos avances en ciencias, tecnología, sabiduría y proclamaciones el valor y los derechos de la persona humana.

En nuestro mundo de tanto estudio y educación… Hubiera parecido impensable, superado definitivamente. ¡Qué retroceso! Nos alcanza la barbarie.

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Vista Panorámica

La guerra es un crimen contra las naciones, contra los pueblos, es un asesinato masivo, a gran escala. Es destrucción de la casa de los hombres, del mundo, del medio ambiente, de los hombres y de toda vida.

La muerte del ayatolá y de los líderes en lo político y en lo moral nunca tendrá una justificación porque nunca hay un motivo proporcionado, razón suficiente.

Hay muchos brotes de violencia en muchos países, en todos los continentes. En muchos países hay brotes de violencia sociopolítica, en muchos países se África: golpes de estado, luchas por el poder en una gran inestabilidad. En otros países como en América latina hay grupos que pretenden hacer justicia. También hay golpes de estado y diferentes facciones que se disputan el poder. Aquí también se siente la bajeza moral y las ambiciones de poder y el predominio las bajas pasiones.

De una manera muy sorpresiva y con una ligereza total, sin una razón que los ampare en las leyes y el código de ética, Israel, apoyado por los Estados Unidos, en el mismo ímpetu de dominio y violación del derecho internacional y del derecho de los pueblos y sus millones de habitantes, inician el ataque armado y masivo al pueblo y República hermana de Irán.

Es impensable y decepcionante que se repitan experiencias absolutamente bárbaras y dolorosas de tantas guerras pasadas.

Estuve hospedado en Alemania con una familia donde el papá era mutilado de guerra. Todos los días al caer la tarde, nuestro antiguo combatiente se ponía gemir. Soltaba su llanto que era desgarrador, patético, largo. Todas las tardes con dolor inmenso, indecible. Y no hemos aprendido la lección, seguimos haciendo guerras.

Hay luchas que se infiltran en la sociedad, es la guerra intestina de grupos que se enfrentan entre sí, que asesinan al interior de la misma sociedad. Obedecen a una lucha de intereses materiales, tienen un fondo común de lucha por el dinero, el negocio con fines de consumo de droga o de dominio de la sociedad.

Se forman grupos de lucha. Pelean por el trasiego de estupefacientes y por las plazas de comercio de la droga y por el control de la misma.

Grupos que han surgido y se multiplican en nuestros días son de las células delictivas que trafican la droga. Es la lucha de grupos de las colonias y de organizaciones más complejas y mejor organizadas que tienen como campo de acción la sociedad. Es el problema de la heroína, de la cocaína y, más recientemente del fentanilo que sólo en Estados Unidos quita la vida a 300,000 personas en un año.

Prácticamente todos los países del mundo, todas las ciudades conocen la experiencia de la violencia, se encuentran en medio de los grupos que se enfrentan y asesinan y se llevan a los jóvenes para meterlos en el movimiento de la droga, de la inestabilidad, de la violencia.

La luz de lo alto

          Como la privación violenta de la vida, el asesinato, la guerra es un acto violento, perverso, intolerable e inadmisible. Va contra la dignidad de la persona humana y su primer derecho fundamental: el derecho a la vida. Siempre será un crimen, un acto aberrante que quien lo promueve, va contra toda justicia.

Los pueblos agredidos en la guerra tienen todo el derecho de defenderse con acciones eficaces, proporcionadas y que puedan expulsar a los agresores y devolver los pueblos pacíficos una vida digna, en paz. Es como matar en defensa propia.

Se pierden el sentido de la justicia, el derecho, la ley y sobre todo el respeto a la persona humana, a sus derechos, a sus bienes materiales, a su dinero y hacienda, a todas sus propiedades.

Suben al poder político de la presidencia y de todos los puestos individuos ambiciosos, autoritarios, que viven sin la Constitución y sin ley.

Donald Trump no respeta el derecho internacional ni las exigencias más radicales de la justicia y las leyes.. En todas las manifestaciones de su vida, en su conducta, como muchos otros hombres tiene actos escandalosos y vergonzosos fuera de la ley o contra la ley.

El pueblo no les confiere el poder, actúan sin legitimidad ni autoridad. ¿Con qué derecho se meten a otras naciones como Venezuela, Ecuador, Irán para arreglar asuntos que no les corresponden?

La intervención de Trump en Irán, a manera de ejemplo, es una acción arbitraria sin ninguna autoridad. Ninguna ley ningún principio la justifica. Trump es un metiche y aplasta apoyado en el poder de la política y del dinero. Su acción no tienen legitimidad, salvo el peso de las armas, del dinero, el poder político. Es totalmente arbitrario, es un delincuente.

Su intervención en Irán, todos sus actos son una violación de las leyes y un atentado contra los derechos de personas y países inocentes. Se pisotea sus derechos, se bombardea sus bienes y se destruye su país. 180 niñas asesinadas. Por un capricho, por un enorme crimen que la historia juzgará. Pero comparecerá ante el Creador, ante el Juez Supremo y será entregado al poder de las tinieblas.

A pesar de los poderosos, arbitrarios, prepotentes, caprichosos, la humanidad no puede actuar en contra del orden del universo, de la ley de Dios, del derecho natural, del derecho positivo.

Hay un poder infinitamente más grande que se manifestará en el momento oportuno y vendrá a restablecer la justicia y el derecho. Vendrá y juzgará a los prepotentes, altaneros que creen estar por encima de la ley.

Afirma Jesucristo, el hijo de Dios hecho hombre: “ya el hacha esta puesta en la raíz de los árboles…” (Mateo, 3.10).

RYE

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