La destrucción de la documentación electoral federal de 2021

La destrucción de la documentación electoral federal de 2021

El próximo lunes 22 de noviembre habrá concluido la recolección de la documentación electoral de las elecciones federales de 2021 en Michoacán por parte de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg) para su reciclamiento.

Se trata, fundamentalmente, de los votos válidos, los votos nulos, las boletas sobrantes y la Lista Nominal de Electorales del proceso electoral federal 2020-2021, así como de las boletas que fueron inutilizadas durante la actividad de conteo, sellado y agrupamiento. Además de la documentación del mismo proceso que se encuentre en las bodegas distritales.

Adicionalmente, se trata de las papeletas con opiniones válidas y nulas, las papeletas sobrantes y la Lista Nominal de Electores de la consulta popular 2021, así como de las papeletas que fueron inutilizadas durante la actividad de conteo, sellado y agrupamiento.

Podríamos decir que las boletas se convierten en libros de texto gratuitos, de manera que el cumplimiento de su destrucción, que mandata el artículo 318 numeral 2 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, se realiza con un mecanismo que protege el ambiente y fortalece la cultura del reciclaje.

Solamente se exceptúa de dicha destrucción aquella documentación que se encuentra sujeta a algún estudio o a alguna averiguación de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, hasta la conclusión.

Es importante referir que la ley distingue entre documentación histórica que debe conservarse, como son las actas y documentación de cada uno de los expedientes de los cómputos distritales, de aquella que no tiene un valor histórico, puesto que sus resultados se encuentran en las actas correspondientes y, si fuera el caso, en las resoluciones del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, por lo que sería altamente costoso conservar. Tan sólo en Michoacán la documentación que está siendo destruida a través del reciclaje representa un poco más de 45 toneladas.

Este proceso de destrucción transcurre sin sobresaltos debido a que los resultados de las elecciones federales de 2021 en Michoacán no generaron movimientos posteriores a la jornada electoral.

Pero no siempre ha sido así; al menos en la historia reciente electoral de México ha habido dos momentos en que la destrucción generó polémicas intensas; me refiero a la de 1988 y la de 2006.

Las elecciones de 1988 no eran organizadas por una institución autónoma, como lo ha sido desde 1990, en que nació el IFE, y su heredero el INE, a partir de 2014. Aquellas elecciones eran organizadas por la Comisión Federal Electoral, que presidía el secretario de Gobernación y se instrumentaba a partir de la Dirección del Registro Nacional de Electores, así como de órganos temporales que se conformaban por personas cargadas de intereses políticos, mas no como es ahora, que se integran con profesionales que no tienen más interés que cumplir con la legislación, con las metas de evaluación y con las disposiciones que emanan de un órgano colegiado como es el Consejo General.

Pues bien, aquellas elecciones de 1988 fueron cuestionadas por la veracidad de los resultados; en aquel entonces existía un Tribunal de lo Contencioso Electoral, que apenas emergía para dirimir muy tenuemente las diferencias, pero la verdadera revisión la realizaba el Colegio Electoral, constituido por los propios diputados recién electos.

El Colegio Electoral calificó las elecciones de 1988, el 10 de septiembre de dicho año, en medio de múltiples cuestionamientos por 263 votos a favor y 85 en contra.

Así que la documentación electoral de dicha elección se conservó en la propia Cámara de Diputados, hasta que un 20 de diciembre de 1991 el diputado Fernando Ortiz Arana presentó una proposición con punto de acuerdo al pleno de la Cámara motivándola en términos de que, “una vez calificada la elección, es obvio que estos paquetes carecen de utilidad alguna… ocupan un espacio indispensable para el trabajo de la Cámara, motivan una erogación económica amplia…”.

Luego de una intensa discusión, el punto de acuerdo fue aprobado en votación económica, por lo que se procedió a su destrucción.

El otro incidente se refiere a las elecciones de 2006, que debido a la cercanía entre el primero y segundo lugares, de 0.56%, se solicitó que se hiciera un recuento ¡voto por voto, casilla por casilla! El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó que no era procedente un nuevo escrutinio y cómputo total, de manera que resolvió un recuento parcial de 11,839 paquetes electorales, que representaron el 9.2% del total de casillas instaladas. La diligencia practicada no modificó los resultados originales de la elección.

Debido a la polarización que generó dicha elección, el Consejo General del entonces IFE no tomó el acuerdo de destrucción que, fundado en la ley, se realiza para la destrucción de la documentación electoral de la elección, una vez cerrado el proceso electoral.

Fue hasta el 14 de agosto de 2008 que tomó un acuerdo el Consejo General del IFE para concentrar dicha papelería electoral en bodegas contratadas para ello en las capitales de las entidades federativas, debido a que ya se aproximaba el proceso electoral 2008-2009, por lo que las bodegas distritales debían quedar vacías para recibir la documentación electoral de las siguientes elecciones.

De manera que dichos paquetes electorales permanecieron en dichas bodegas estatales hasta que el 3 de octubre de 2012 el Consejo General del INE acordó su destrucción, que debía concluirse el 26 de noviembre de ese mismo año.

Sin embargo, el 1 de noviembre de 2012 el IFE recibió una comunicación de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas pidiendo al Estado mexicano suspender la destrucción de las boletas electorales del 2 de julio de 2006.

De manera que el 14 de noviembre de 2012, el Consejo General del IFE suspendió la destrucción de la papelería electoral de 2006, así como la concentración de dicha documentación en una sola bodega nacional.

Derivado de lo anterior, el 20 de marzo de 2013 el Consejo General del IFE aprobó la realización del estudio muestral de la participación ciudadana en las elecciones federales de 2006, así como el estudio muestral sobre las características de los votos nulos en la elección presidencial de 2006.

Fue hasta el 4 de septiembre de 2013 cuando el Consejo General del IFE acordó la destrucción de las boletas electorales de la elección federal del 2 de julio de 2006, lo que se materializó entre septiembre y octubre de 2013, con la destrucción de 1,967 toneladas de papelería electoral de 2006 que se encontraban en 10 mil metros cuadrados.

Como corolario sólo resta comentar que esta historia también demuestra el costo que significan las elecciones.

rmr

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