Elecciones. Game over

Elecciones. Game over

El gran “juego electoral” formalmente es una especie de “Street Fighter” entre tres personas que se disputan la Presidencia de la República, pero van adoptando personalidades en el juego.

El partido anaranjado, alimentado por una “soundtrack” de ritmo guapachoso, parece una especie de “Pac Man” que camina por todas las calles y callejones en busca de votos para alimentarse, restando vidas a su más cercana oponente azul, una suerte de "Sonic" de bajas revoluciones que camina gelationsamente.

La idea naranja es ir saltando, tipo Maynez Bros risueño, todos los obstáculos, al menos para llegar a la final en mejor lugar

El partido azul de Sonictl, no revoluciona, con un Markus Eggman y un Santiknuckles que, desde adentro, son superados por sus propios fines y dificultan el tránsito de Sonictl.

El partido azul pareciera que juega un “Tetris” en el que no sabe, no quiere o no puede encajar las piezas para completar sus líneas.

El partido guinda, por su parte parece estar en una partida solitaria de “Minecraft” y construye a ciencia y paciencia, un edificio en el que crea nuevos espacios, nuevos caminos, accede a nuevas herramientas, con pocos peligros, en un espacio de libertad.

Todos los juegos son virtualmente reales y a la vista de todas las personas, aunque para decirlo con honestidad, están resultando poco atractivos, porque la disputa parece una partida de “pong” muy lenta en la cual los movimientos son anticipables y poco emocionantes.

No hay en este juego una “Total War” sino un juego FIFA de los 90, en un partido entre un equipo dominante y otros equipos que solo pueden catalogarse como meros participantes, con dificultades para avanzar y defenderse.

Sin embargo, cada videojuego gasta luz como si su desarrollo correspondiera al costo del fluido eléctrico.

Esto quiere decir que los videojuegos no son “free cost” ni de código abierto, más bien tienen precio y tienen su propio lenguaje de programación, a veces, incluso, parece que ese lenguaje solo se puede entender por los editores.

Como quiera que sea, los “video games” que se están jugando, se juegan por premios y recompensas, o bien, para evitar males o costos.

Así, el partido de tres colores quiere (¿podrá?) mantener al menos su fuerza en la Cámara de los lords y los amarillos están en su propia “Final Fantasy”.

Los verdes y rojos, asumen un vuelo de “Angry Birds” alrededor del partido guinda -que construye un nuevo piso- vigilantes, expectantes y con una participación que, sin ser definitoria, suma. Sobrevivirán, y quieren más sillas.

Falta poco para que el 2 de junio se cierren los juegos que cada partido enfrenta con sus personajes.

Los juegos, las vidas, los premios, las recompensas y los costos para seguir al siguiente nivel, por esta ocasión, tendrán su “game over”.

Los espectadores se quedarán con sensaciones extrañas, como si solo participaran en los videojuegos a través de un “Rubius” que juega por ellos.

En todo caso, lo cierto es que las pantallas digitales mostrarán un “game over” pero también un nuevo “start”.

RYE

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