El orden internacional pisoteado

El orden internacional pisoteado

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Las personas y los países queremos vivir en paz, que se sustenta en el Estado de derecho, la justicia, la verdad.

Vista Panorámica

Muchos acontecimientos cimbran al mundo en lo más profundo, por su magnitud y trascendencia, de gravísimas secuencias: hay tensiones en el Lejano Oriente entre China y Taiwán, por la ambición del gigante de explotar a la isla como colonia. Se despliegan las armas, amenazas veladas para mostrar poder.

Hay gobernantes llenos de soberbia, prepotentes, que no tienen inconveniente en pisotear a los demás pueblos. Hay un individuo que ha regresado al poder apoyado en sus discursos, sus amenazas, mareando a su gente con un sueño de grandeza alocado, sin ningún límite, recurriendo al mito de la grandeza de los Estados Unidos.

Trump no ha mostrado un proyecto de nación, no tiene un programa completo; lo suyo es la retórica grandilocuente, de sus seguidores fanatizados, populista. Halaga los oídos de sus seguidores exaltados, irreflexivos, muchas veces ignorantes, manipulables. Así, por ejemplo, no ven el crimen frustrado en el Capitolio, cuando deseaba desconocer al presidente electo por la nación.

Es un engendro del pueblo que ha soñado siempre con ser el primero del mundo, heredero de aquellos soberbios, hijos del Imperio inglés.

¿Quién se cree, que quiere mandar sobre todos los países de la tierra, intervenir? Lo mismo interviene en Europa que en África, que en América. Sus pretensiones rayan en la locura del cinismo, de las ambiciones de Luzbel; se siente un ídolo igual a Dios. No es serio: se presentó en las redes vestido de Vicario de Cristo, como un papa.

Trump quería adueñarse del petróleo venezolano. Lo anuncia y lo acaba de cumplir. Invade Venezuela por las armas. Ningún derecho lo ampara. Da el golpe, hace prisionero al presidente ilegítimo Nicolás Maduro. Él… qué desvergüenza, arbitrariedad y cinismo. Da el golpe; hay muchos asesinados. Cuenta con el apoyo de militares venezolanos traidores. Es escandaloso, patético, trágico desde todo punto de vista que se vea. Mueren 32 guardias cubanos.

En México, son noticias las obras emblemáticas del sexenio anterior. Se descarrila el tren transístmico. Se habían señalado descuidos que no se atendieron en la construcción. Causaron muertes y heridas, y un gran desprestigio para esta obra tan exaltada por el régimen anterior.

Sigue muy vivo el problema de la presencia de los narcos en los destinos y en los gobiernos de México. Después de Venezuela, se pueden venir acciones. ¿De qué magnitud? ¿México va a ser humillado y explotado de manera semejante a Venezuela?

Estamos expuestos a todo, y con un presidente gringo que ha perdido el sentido moral, que no es virtuoso y es capaz de las peores y más escandalosas realizaciones.

Luz de lo alto

Los seres humanos que luchan por el poder y lo alcanzan, tienen la cabeza llena de humo, de soberbia, y pierden piso. Su cabeza está llena del humo del poder, y se les ve mareados, enajenados.

Se dan los aires de ser la inteligencia maravillosa, sin igual en todo el país, histórica, nunca vista; de tener la agilidad mental y el acervo de conocimientos y sabiduría para resolver todo con una palabra. Llegan a pretender que su palabra es la palabra de Dios, que tiene fuerza creadora, que tiene el poder divino de resolver todos los problemas al instante. La Virgen de Guadalupe, con su palabra, sanó al tío Juan Bernardino; ella sí tenía palabra con poderes de Dios.

Se creen muy por encima de los demás y se arrogan poderes y facultades que no poseen. La soberbia en ellos ahoga las virtudes. Se creen demiurgos, como el elefante que danza en medio de los pollitos, según el cuento africano.

Olvidan sus orígenes: vinieron huyendo de su país pobre, que los expulsaba y hacía huir, como aquellos colonos; y llegaron en el barco Mayflower y se establecieron en la tierra que llamaron Maryland, en honor a la Virgen María. Donald Trump olvida que sus antepasados fueron inmigrantes, de una raza extraña a los pueblos originales de Estados Unidos.

Ahora que se hicieron de la riqueza y el poder, son déspotas y perseguidores de los pobres, de los migrantes, de los que no tienen piel color de leche.

El ser humano es inteligencia y libertad, y se guía por los grandes principios que el Creador dejó grabados en lo más íntimo del ser, que son normas y leyes de conducta absolutamente inviolables. El que los viola es un delincuente, loco, que genera el caos y lleva a la destrucción de una vida pacífica, digna, fraternal, feliz y tranquila.

Los gobernantes en México no son diferentes: tienen las mismas tendencias y los mismos vicios de las autoridades irracionales, caprichosas, que sólo cumplen la ley en la propaganda y declaraciones, en la narrativa; que imponen su capricho, aplastan al pueblo y lo precipitan en el Estado fallido, la inseguridad, la muerte sangrienta. Quitan la esperanza, descarrilan el país y lo llevan a la miseria, la postración.

Es como si la luz en México se apagara en el túnel oscuro y helado que lleva a lo porvenir fatal y terrible.

Y pensar que el Creador hizo al hombre para la bienaventuranza, en un país rico y maravilloso, y en la herencia eterna de los hijos que, siendo fieles, lograron —y de la vida inmortal— la fiesta del cielo.

rmr

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