El mejor país en la retórica y la ficción

El mejor país en la retórica y la ficción

Amamos a México a México como es en la realidad, estamos contra la mentira que nos pinta un país ideal en la retórica y la ficción.

Vista panorámica.

Hay muchas personas muy humildes, muy pobres, de muy escasa educación que son admiradores de Andrés Manuel. Son personas sencillas, perdón no como un niño y fácilmente manipulables. Su admiración es espontánea, sin reflexión. Tienen un pensamiento mágico y desean el mundo mejor de todos y siguen a las personas que pasan hablando bonito y que les prometen todo, gratuitamente. Se les “compra” fácilmente con unas cuentas de vidrio, una torta, dinero.

El país que aparece en la narrativa oficial es algo nunca visto, es perfecto en todos los órdenes, lo mejor que se haya visto en la historia. Es la patria ideal, su realización definitiva.

Recordamos algunos de los rasgos, de ese México que surge gracias al gobierno del mejor presidente de todos los tiempos, que se soloca al lado de los grandes: Madero, Hidalgo, Morelos, Juárez. Pudo añadir a Hitler, Fidel Castro, Hugo Chávez.

Y es que hay afirmaciones en un lenguaje dogmático o mágico: tenemos paz social, afirma categóricamente . Estamos en un Estado fallido.

Presume su relación privilegiada con los grandes del mundo contemporáneo: como Donald Trump. En su libro último tiene un apartado: “la sorprendente relación con el expresidente Donald Trump”, cuando aquel lo utilizo para poner un muro humano en la frontera sur y se expresó bárbaramente y con desprecio de los mexicanos.

Velada y astutamente. sostiene que México tiene el presidente que es dechado de todas las virtudes. Está por encima de la verdad y la mentira, lo que él dice es la verdad.

Maneja perfectamente la retórica, el discurso, es tan perfecto que no sólo dice siempre la verdad sino que tiene una palabra creadora que hace existir el mundo que él trae en y su mente, el país de las maravillas.

De todos los sabios y filósofos, él es el más grande, tiene los más grandes pensamientos cuando es conocido que no es intelectual, que no lee las grandes obras de Aristóteles, Platón, Samuel Ramos, José Vasconcelos. Su pensamiento es el más alto y profundo. Tal vez ha soñado que él es la sabiduría increada.

Se presenta hipócritamente como la persona más humilde bondadosa y respetuosa de los demás, pero para el buen observador no pasa desapercibida su vanidad por la que se siente hipócritamente por encima de la chusma “buena”, maldita en el fondo de su pensamiento.

La luz del Altísimo

No podemos vivir en la enajenación, como enfermos mentales, esquizofrénicos, están fuera de la realidad.

Debemos despertar, romper el hechizo, poner los pies sobre la tierra y no evadirnos de la realidad, enfrentarla en lo objetivo. Hay personajes que tienen magia y nos engañan, hacen existir en nuestra cabeza seres fantásticos que nos sacan a la irrealidad.

Hay magos y hechiceros que nos hacen vivir en la ilusión, en la realidad política y retórica, como viven los cibernautas en la realidad virtual, hay gobernantes como líderes y comunicadores mañaneros que pueden realizar esa suerte de enajenar, de llevar a la evasión.

Somos un pueblo de personas racionales y dotadas de libertad, algunos privilegiados que han recibido una conciencia más lúcida y la capacidad de decidir libremente y debemos defender al pueblo, arrancarlo de las garras de quienes lo engañan y devolverle su capacidad de decidir libremente, sacarlo del sopor y elevarlo al espacio hermoso y puro de su pensamiento y su libertad.

Hay muchos mexicanos que señalan la esquizofrenia en la clase gobernante que ha perdido contacto con la realidad. Afirmaba una gran psicóloga moreliana: no es el presidente el único que tiene esquizofrenia, vivimos en una sociedad esquizofrénica. Así se explica que aceptemos la manipulación y el engaño tan burdo que nos hace ver por palabra saber lo que los mandones quieren hacernos ver.

Esta es la gran lucha de liberación y de independencia que libra el pueblo de México: necesitamos recuperar nuestro sentido común, la lucidez que nos permita ver de frente los problemas y nuestra tarea de resolverlos y superarnos.

No es una ofensa decirles a los hermanos enajenados que no nos dejemos embaucar por un lenguaje populista, mágico, que nos hace sentir que el presidente y su mafia del poder nos regala el país soñado: todo está de lo mejor, no carecemos de nada. Hay una voz que proclama: el pueblo está feliz, muy feliz, muy feliz.

Luchamos por el bien de todos por encima de ideologías y partidos, no tenemos adversarios, no somos los únicos buenos y los demás son neoliberales, de antes, engendros diabólicos.

Debemos buscar rescatar a México del poder de quienes lo utilizan para sentirse grandes, y tienen el gran poder sobre las masas, se dejan transportar por las propias hordas y modelan un país según la ideología del líder, como los héroes de las dictaduras que se han levantado sobre sus pueblos y los han mantenido en la postración, la opresión, el hambre de dignidad y de felicidad, como Cuba, Venezuela, Nicaragua….

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