¡El acontecimiento histórico más grande!

¡El acontecimiento histórico más grande!

Vista panorámica

Por más de una razón el acontecimiento de las apariciones de la virgen de Guadalupe es el más grande de la historia. Hay otros acontecimientos como la evangelización y la civilización realizada por la Iglesia Católica, una muestra es la obra de Don Vasco.

Hay que leer las apariciones de la virgen por su trascendencia en la historia de México y por la dimensión divina y trascendente de ese hecho portentoso.

Si siguieran el ejemplo de la Virgen, el gobierno sería sabio y honesto, sin mentira, opresión, autoritarismo ni demolición de las conquistas democráticas.

La Virgen es el amor más grande de los mexicanos, es matriz de la cultura de México: su imagen está en todos los hogares, en las penas todos se vuelven a ella.

Canta su himno:

es sus penas se postra de hinojos

y eleva sus ojos, y eleva sus ojos

hacia el Anáhuac.

La luz de Dios

Somos herederos de una cultura mestiza, nos alimentamos del seno de España y del de Mesoamérica. Todos los pueblos son así, los que se conservan sin mestizaje, tienden a desaparecer como los galileos.

Estas herencias son una suerte increíble y un orgullo, venimos de culturas muy nobles, ricas, esplendorosos…

La religión de una y otra tienen la misma búsqueda: el verdadero Dios por quien se vive, el Dios de la salvación, Padre, Hijo y Espíritu Santo. La virgen madre es la misma: “yo soy la siempre virgen Santa María madre del Dios por quien se vive. El Dios tiene varios nombres: Cristo el padre y el espíritu, de un lado, el Ometéotl, el Ipolmohuani, In Tloque Nahuaque.

La virgen mestiza, morena es el símbolo más bello, precioso, orgullo de los mexicanos. Es un crimen sacrílego utilizar la palabra morena para fines políticos. No es coincidencia.

La madre de Dios está contra todas las prácticas que desprecian a los mexicanos, los dividen, los enfrentan por razones perversas satánicas, perversas para los pobres.

Guadalupe muestra un aprecio y cariño no fingido con los más humildes, como San Diego. No los manipula y explota. Ella los consuela: “no estoy yo aquí que soy madre”. Ella los levanta de su postración, los hace nobles, hijos de Dios. Un presente.

Son millones los que vienen en pedir nación a la Basílica, no les pagan el camión ni el día y los obligan. Cuántas peregrinaciones surcan calles y caminos hasta los pueblos más pequeños.

Su nombre es orgullo en todos los mexicanos que dan su ofrenda. Son libres y muy dignos, no acarreados ni clientela política.

rmr

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