Complicidades y mentira

Complicidades y mentira

Vista Panorámica

Estamos viviendo en un mundo de perversión, criminalidad, de absurdo y destrucción dejando que se derrumbe el país entre ataques demoledores de la autoridad elegida y constituida, bajo el fuego de una narrativa incendiaria que divide y confronta a los grandes grupos de la nación mexicana, ignorando los verdaderos problemas, en un ataque largo como un sexenio que, desde la tribuna nacional condena a una parte de la población, y la pone a su izquierda, entre los malditos.

Un fariseo contemporáneo de Jesús se expresaba igual de su gente: “esa raza no entiende, está maldita” es la afirmación que se aplica cada mañana a las grandes mayorías de mexicanos.                                                     

Los acontecimientos que estamos viviendo forman un espectáculo de crimen, caos, Estado fallido. La violencia está desatada y no hay una acción sistemática, estructurada, efectiva que la detenga.

No podemos tolerar que secuestren a un grupo de siete adolescentes, en Villanueva Zacatecas. No podemos callar nuestra indignación ante un asesinato como el de aquella niña de 13 años. ¿Qué razón de peso pueden alegar para destruir así a una criatura inocente? ¿Cómo podemos prohijar al muchacho que es un engendro diabólico, el asesino de la jovencita Montserrat? Y no es una excepción, son acontecimientos lamentables, con que nos agreden los noticieros cada mañana. Sin esperanza ni consuelo porque el día de mañana será lo mismo, vivimos sin ley, sin autoridad en el total desamparo. Y la narrativa de las mañaneras irá por su lado muy alta…

Los mexicanos enfrentamos problemas gravísimos de sobrevivencia, para cada mexicano, para la nación, para la naturaleza, la casa grande que nos abriga y alimenta.

No podemos caer en juego de procesos electorales adelantados que absorben los grandes recursos de la nación y toda la atención de los actores políticos, que ya no se toman el tiempo de fingir que están llevando adelante la gestión de la cosa pública y resolviendo los gravísimos problemas del presente y la amenaza de un futuro de sangre, fuego y muerte. ¿No les da pena chapulinear sólo por el poder, con desprecio de la nación?

En muchos municipios y pueblitos se siente la calma chicha y tal vez pareciera que estamos en un país de orden y del Estado de derecho. Sin embargo, incontables mexicanos han perdido esa sensación y ahora se sienten vivir en un país de asesinatos, despojos, de inseguridad, expuestos a la muerte en el más completo desamparo.

El Extremo Sur del país está ardiendo y finalmente la gente de Chiapas se siente amparada por los criminales de quienes recién más que del gobierno, para defender su poderío ante grupos criminales opuestos que quieren el control de sus pueblos para dominarlos. La apreciación de la mañanera es ligera, irresponsable: “es una exageración, es propaganda”. se limitan a afirmar.

La Luz de lo alto

Hay un principio natural, un imperativo original: la gestión de la cosa pública, el gobierno de un país debe estar guiado en todo momento y en la más mínima decisión por la verdad. Se expresa en términos negativos como una prohibición de derecho divino: “no levantarás falsos testimonios ni mentiras.” El mandamiento lo define el máximo legislador, hijo de Dios, Mesías en el Sermón de la Montaña del Evangelio de San Mateo, capítulos 5-7. También lo utilizarán en los mandamientos de MO-NA: "no mentir, no robar, no traicionar", afirmación vana.

Cuántos falsos testimonios cada día en la primera tribuna del país. Que lejos estamos de la sabiduría del mesías de Dios, el más más grande conductor de hombres, en toda la historia: “no juzgues y no serás juzgado”. ¡Qué vana una persona que se constituye en juez de su hermano! Quien practica este mandamiento es sabio y grande.

 Cuántos juicios someros, sin el debido procedimiento legal, sin las bases, sin los sustentos lógicos y documentales que apoyan una afirmación se pronuncian cada día, descalificando a todos los que no están sumisos y que no son no leales sino incondicionales del personaje que pretende tener toda la razón, ser dueño de la verdad y de las conciencias, a quien el país gobernado debe decir siempre que sí. Todos los demás son descalificados y objetos de condenación y expuestos a la burla de una nación.

Ellos ajustan la realidad, los gravísimos problemas, urgentes a su narrativa. Es una definición de la situación autoritaria, dogmática. Es la imposición de la narrativa de los “otros datos”.

La situación del país con su sequía nunca antes vista y las consecuencias inimaginables es un problema que hay que enfrentar, sabe Dios con qué recursos, con qué posibilidades de detener la agonía del cambio climático. Ya nuestras presas están casi vacías y estamos en plena temporada de lluvias, sin lluvias, las plantas y los árboles se están secando, imágenes de los seres humanos y de nuestra civilización.

El tono de gravedad lo ponen los líderes del mundo responsables. La gravísima preocupación afloró en la asamblea de las Naciones unidas: “hemos abierto las puertas del infierno”, afirma Antonio Gutiérrez. Aquí hace algunos meses habíamos titulado: “el infierno que viene”. La catástrofe es terrible, son fuerzas que vienen arrasadoras. ojalá fueran sólo narrativa de los adversarios, neoliberales, tontitos que no creen en la gran Transformación.

rmr

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