Camino a un compromiso trascendente. 
Parte 2: hemos perdido el juicio, el contacto con la realidad

Camino a un compromiso trascendente. Parte 2: hemos perdido el juicio, el contacto con la realidad

La gente normal percibe la realidad como es. Los políticos pierden el juicio, inventan una realidad ficticia y la imponen al pueblo.

¿Vivimos en una sociedad enferma? Pareciera que los actores políticos han perdido el juicio, el contacto con la realidad. En su narrativa nos hacen evadirnos a una visión de las cosas que no coincide con la realidad, los hechos, los problemas y los golpes que enfrentamos.

Describimos aquí la situación guiados por el sentido común, sin caer en teorías

Astutamente quieren encajonarlos en una realidad que a ellos les conviene. Es una realidad falsa que no es coherente con los hechos y los seres objetivos.

Algunos ejemplos: “el pueblo está: feliz, feliz, feliz”. México tiene el mejor gobierno del mundo.

Parte de esta narrativa consiste en una percepción selectiva de la realidad, se integran los éxitos y los datos favorables y que convienen a la autoridad. Se niega la realidad que no conviene al mejor gobierno, los fracasos y errores. La gestión oficial es perfecta, sin sombras ni roturas. Esto es imposible en los países de estos seres humanos. Se niega el comando que le salió a Claudia en el sur. Un comando así no cabe en el gobierno perfecto.

Es la narrativa de una campaña presidencial, todo está perfecto, de lo mejor en este gobierno y se le va a echar un segundo piso. Imagínense: matazones como las de Guerrero Me resultaba insoportable la situación de mi amigo de Celaya: le mataron un hijo, fui y platicamos. Unos meses después le mataron otro, era tristísimo escuchar su voz, de un alma profundamente herida. Me confesaba: ¿ya que razón tiene la vida? Y yo pensaba en el panorama de México este es el mejor país.

Vista panorámica

La luz de Dios

La construcción del de la nación mexicana como algo armonioso y tendiente a una meta, no sólo inmediata sino trascendente no puede ser obra sólo de pragmáticos que actúan en el aquí y ahora sin perspectiva, no puede ser obra sólo de “puntadas”. Debe normarse y fundamentarse en la verdad, no puede ser convenenciera para servir al capricho de quien tiene el poder.

Se debe de fundamentar sobre la verdad del hombre, no sólo en la praxis, para responder a problemas muy concretos del aquí y ahora, hic et nunc, afirmaban los romanos. Para la construcción del hombre y de su sociedad se necesita una concepción de Dios, del universo, y de ser humano.

El pragmatismo a solas lleva al hombre dando bandazos y sin una meta. En la luz que viene de más alto, hay que tener claro el destino definitivo que el creador ha fijado para el ser humano.

Un proyecto de gobierno para formar un ser humano digno y feliz y una sociedad o Nación sabia y exitosa no puede edificarse sin un sistema de pensamiento, sin un concepto de nación y teniendo del centro la persona humana a la que se orienta la organización republicana, sin un concepto de nación que permite ordenar la convivencia social y la marcha de la nación.

El pueblo de México, enraizado en una cultura creyente de los pueblos indígenas y del catolicismo tiene una teoría clara del ser humano y del gobierno.

El centro de la vida social es el hombre. La Iglesia en un documento magistral, la Constitución Gaudium et Spes (gozo y esperanza) del Concilio Vaticano II “coloca como eje… Al hombre todo entero, cuerpo y alma, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad”.

Con esos conceptos se entiende al hombre y éste se ubica plenamente en su convivencia social, en su búsqueda por darse un gobierno, en su orientación a largo plazo y eterna.

En este marco de ideas aparecen inmediatamente las mentiras, las falacias, las intenciones ocultas. La vida pública no se puede construir más con mentiras y con promesas que nunca se cumple.

El ser humano, apoyado en su verdad, es un príncipe, un santo. Cumple con toda dignidad y responsabilidad sus deberes cívicos. Conoce a los candidatos y sus programas y emite su voto no para quien les da limosnas y cuentistas de vidrio.

Conoce al fondo al candidato, su creencia, sus valores y virtudes. Tiene en cuenta sus obras pasadas, sus obras durables más allá de la publicidad.

No se deje engañar por promesas que no se cumplen.

Vota por un México nuevo, donde hay lucha, sacrificio, entrega para aprovechar las inmensas riquezas en México y construir una nación que vencen los desafíos y hacer de México un país luchó, inteligente, con grandes realizaciones. Un México feliz.

rmr

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