Cada reforma electoral en México le ha incrementado funciones a la autoridad electoral

Cada reforma electoral en México le ha incrementado funciones a la autoridad electoral

La percepción de una crisis política asociada a alguna disfunción en el sistema electoral es la base de todo proceso de reforma electoral. En México, cada reforma electoral le ha ido sumando más y más atribuciones al Instituto Federal –ahora Nacional– Electoral, producto de su eficacia y eficiencia. Un ejemplo de dicha eficacia son las tres alternancias que se han dado a nivel de la Presidencia de México, en los 5 procesos electorales realizados (1994, 2000, 2006, 2012 y 2018).

Un factor desencadenante de un proceso de reforma electoral es cuando el grupo político dominante se enfrenta en el corto plazo al riesgo de ser desplazado del poder o al riesgo de no poder llevar adelante la tarea de gobierno.

En 1977, en México se da inicio a las diversas reformas constitucionales de fuerte impacto en materia electoral, que incidieron en la maduración de la organización partidista y en todo el complejo entramado organizativo de los comicios.

En 1990 se reforma nuevamente la Constitución; se crea el Instituto Federal Electoral (IFE), un organismo público con personalidad jurídica y patrimonio propio, siendo la autoridad para la organización de las elecciones, profesional en su desempeño y autónomo en sus decisiones.

En 1994, el grupo gobernante en México, ante los serios momentos de crisis política de ese año, actuó para fortalecer las nuevas fuentes de legitimidad, por lo que dejó en manos de los representantes de los Poderes de la Unión y de un grupo de consejeros ciudadanos de reconocido prestigio e imparcialidad la facultad del voto del máximo órgano de dirección electoral federal.

Para ese proceso electoral, una de las cosas relevantes fue la conformación de la “credencial para votar con fotografía” y el padrón electoral a cargo del IFE, institución encargada de la salvaguarda de los datos personales desde entonces. Con ello, una tarea técnica de identificación oficial y de registro poblacional se le encomienda a una autoridad electoral.

Después de las elecciones presidenciales inequitativas de 1994, como bien lo reconoció el candidato triunfador, México viviría varios años de una intensa lucha electoral y quizá el periodo con menos conflictos poselectorales, hasta ese momento.

En 1996 se realizó la mal llamada “reforma electoral definitiva”, con ajustes normativos a nivel constitucional y de las leyes secundarias; sin embargo, en las elecciones presidenciales de 2000 y 2006 demostraron la parte negativa de la justicia electoral, demostrándose que violar la ley no tenía sanciones que afectaran el resultado electoral, es decir, se quedaban con sanciones económicas únicamente.

Por ello, en la siguiente reforma electoral se enfatizó en las condiciones de equidad en la contienda, lo cual tenía que ver con el financiamiento y el acceso a los medios de comunicación, así como la fiscalización y rendición de cuentas.

En la reforma electoral de 2007-2008 enfatizaron en que la autoridad electoral, el IFE, se encargaría del acceso permanente a la radio y TV de los partidos políticos, es decir, durante los procesos electorales y en el periodo ordinario, además de realizar el monitoreo que consiste en la verificación de la transmisión de los spots, en cada una de las estaciones de radio en el país y en cada canal de televisión.

Con lo anterior, una tarea técnica (pautado y monitoreo) en radio y TV se le encomienda a una autoridad electoral.

En la última reforma electoral de 2014, donde la autoridad deja de ser federal para convertirse en autoridad nacional denominado Instituto Nacional Electoral (INE), se le otorgaron más y diversas facultades, por ejemplo, la fiscalización en tiempo real de los recursos de los partidos políticos, incluyendo el recurso público, para el cual existe una autoridad técnica encargada de realizarlo; nombramiento de autoridades locales, así como la instalación de las casillas en cualquier proceso electoral federal, local, ordinario y/o extraordinario.

Con esta última reforma electoral se logra la creación del Sistema Nacional Electoral y la estandarización de los procesos electorales locales con los federales, para generar mayor certeza de los resultados, evitando los conflictos poselectorales a nivel local.

rmr

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