Libre la circulación en el Libramiento Poniente, frente a la Secretaría de Seguridad Pública, ya se retiran los policías y la circulación se abre en los dos sentidos

 

Avenida Nocupétaro, desde la avenida Michoacán, el avance es lento pasando por la calle de Acacia y con dirección a la avenida Madero Poniente, hasta 5 o 6 tiempos para cruzar la luz verde del semáforo

 

Colapsada la circulación sobre avenida Madero Poniente para los que van del Obelisco a Lázaro Cárdenas con dirección hacia la avenida Pedregal, muy complicado el avance 

 

A partir del Panteón Municipal con dirección al Obelisco a Lázaro Cárdenas, la circulación de la Calzada La Huerta está a vuelta de rueda todo ese trayecto, pasando por el Palacio de Justicia

Benito Juárez. Notas sueltas.

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Benito Juárez nació el 21 de marzo de 1806, en el pueblo de San Pablo Guelatao, Oaxaca, y falleció a las 11:30 de la noche del 18 de julio de 1872, en la ciudad de México, siendo presidente de la República al momento de fallecer.

Fueron catorce años en los cuales Benito Juárez fue presidente de la República, de 1858 a 1872, en un México que luchaba fatigosamente por encontrar su camino propio, luego de la lucha independentista de 1810-1821.

México, como nación independiente, era una país muy, muy joven y eso puede explicar en buena parte el desorden interno y las amenazas externas de entonces.

Benito Juárez, casi en soledad, pudo vencer la segunda intervención francesa, así como al imperio con píes de barro de Maximiliano y aunque en general pacificó al país, al momento de fallecer, había pequeñas insurrecciones e inconformidad por su prolongación en el poder y en otra parte por su ejercicio como presidente.

De las insurrecciones focalizadas, de la crítica a lo que ya se veía como un reelección insana y del ejercicio de su presidencia acusado varias veces de ineficiente, dan cuenta los diarios y semanarios de su tiempo, tal vez impulsados por Porfirio Díaz y Sebastián Lerdo de Tejada, pues ambos aspiraban al cargo de presidente de la República y en la última elección de 1871, habían perdido en el proceso electoral ante Benito Juárez, y tal vez también esas críticas germinaban por la lucha que Benito Juárez siempre había mantenido por separar al poder civil del poder eclesiástico.  

(Es vergonzante que Porfirio Díaz acusara a Benito Juárez como adverso a la democracia, por su reelección -no prohibida en ese entonces, pero de fuerte raigambre histórico posterior- cuando él a la postre se aferró por decenios a la presidencia)

Así, el diario llamado el siglo "Diez y Nueve" el cual por definición era "liberal" y partidario inicial de Benito Juárez, en los últimos años de la vida del prócer se convirtió en un medio muy crítico contra él, al punto de llamarle frecuentemente "Señor Juárez" en vez de nombrarle por su nombre de pila y apellido o de hacer referencia a él como presidente.

A guisa de muestra de esa crítica constante, se debe recordar que poco tiempo antes de fallecer, Benito Juárez, como presidente de la República, otorgó una especie de indulto-conmutación de penas a una persona de nombre Pedro López, quien en todas las instancias judiciales había sido encontrado responsable de la comisión del delito de "plagio" (secuestro) y estaba condenado a muerte, pero el presidente Benito Juárez le conmutó la pena capital por una pena de diez años de prisión, y en los medios se criticaba que esa conmutación había obedecido a que dos diputados partidarios de la reelección de Benito Juárez, se lo habían solicitado, sin que ese beneficio se extendiera a los otros reos participes del delito que sí fueron privados de la vida o criticándole que si en todo caso había encontrado "inocente" a Pedro López, era injusto que le impusiera la pena de diez años de prisión.

Esa situación de crítica, de forma natural, creó una especie de tensión entre el gobierno de Juárez y los medios de comunicación de entonces, con reproches recíprocos -no difundidos por Juárez- e, incluso, en algunos medios, ya que desde aquél tiempo, incluso, se hablaba de que había "presos políticos" (algo que no he podido corroborar).

Una vez que Benito Juárez fallece, sin embargo, los medios de comunicación y las naciones "amigas" fueron unánimes en reconocer la enorme estatura política y moral del presidente zapoteco.

Así, el embajador de los Estados Unidos de América, "Mr. Nelson", que era el decano del cuerpo diplomático acreditado, reunió a los demás agentes diplomáticos y ocurrió a brindar las condolencias a Sebastián Lerdo de Tejada, presidente de la Suprema Corte de Justicia, y quien entró a ejercer el encargo de presidente de la República por ministerio de ley (el artículo 79 de la Constitución de 1857, preveía que en caso de falta temporal o absoluta del presidente de la República, ejercería el cargo, mientras se designara a uno nuevo electo, en su caso, el presidente de la Suprema Corte de Justicia).

Además, por supuesto, con el fino olfato político americano, también Mr. Nelson expresó a Lerdo de Tejada parabienes por ser el nuevo presidente.

El legado de Benito Juárez es muy fuerte y bastaría tan sólo con mencionar que mantuvo la unidad, el orden general y la continuidad del país en épocas graves y que le dejó en posición de lograr un punto de inflexión hacía un progreso justo, aunque ya se sabe que sobrevino el porfirismo, con muchas aristas nefastas.

Tal vez el testamento más íntimo o personal de Juárez, se encuentre en su escrito "Apuntes para mis hijos" del cual existen muchas versiones

En los "Apuntes" Benito Juárez explica de forma gruesa su vida, muestra su inclinación natural al estudio y el deseo de superarse, también influido inicialmente por su tío Bernardino Juárez que trató de enseñarle a leer mostrándole la utilidad de aprender y luego el estudio fue fomentado por su padrino Antonio Salanueva, quien trató de inclinarlo al mundo religioso, aunque siempre respetó la vocación diversa de Juárez, quien finalmente estudio jurisprudencia.

En los Apuntes, también se puede encontrar la interpretación de Juárez a los sucesos políticos más importantes de su tiempo y de los suyos propios, y deja entre líneas lo que bien podrían llamarse consejos para un buen gobierno.

Una de las más importantes lecciones la señala al decir que "...el cumplimiento de la ley...ha sido siempre mi espada y mi escudo" y con lo cual denota la firme creencia de que el poder debe sujetarse al derecho, a sus valores, y lo cual, a su vez, tiene un aroma cercano a los "Sentimientos de la Nación" de Morelos, en cuanto en estos se dice que las leyes buenas son superiores a todo hombre, y por lo cual, se entiende que obligan.

Otro lineamiento para el buen gobierno, puede encontrarse en el valor que Benito Juárez atribuía al ejercicio bueno y ejemplificante del poder, así, en sus Apuntes señala que en 1850, cuando él era gobernador de Oaxaca, falleció su hija Guadalupe a la edad de 2 años y decidió inhumarla en un panteón civil, porque la ley prohibía que se enterraran los restos mortuorios de las personas en los templos, salvo a la familia del gobernador del estado, pero que no obstante esa posibilidad de sepultarla en el templo, decidió hacerlo en un panteón civil, para fomentar el cumplimiento a la ley que prohibía el entierro en las iglesias y no marcar diferencias.

En los propios Apuntes, existen más casos reseñados por Juárez sobre cómo él también ejerció el poder con un tono ejemplar o pedagógico.

Otro lineamiento para el buen gobierno, es el de atender a las razones construidas a partir del bien común, de la nación, la libertad, la igualdad, la justicia, un sentido práctico y la distinción entre el gobierno civil y el religioso para decidir sobre los problemas públicos de su competencia, lo cual goza de muchos ejemplos en los Apuntes.

Finalmente, un cuarto criterio para un buen ejercicio de gobierno, en conjunto con los anteriores, se encuentra implícito en sus Apuntes, y consiste en que el ejercicio bueno de gobierno requiere de un esfuerzo constante y con tesón.

Eso mismo, se puede desprender del hecho de que, a pesar de que tuvo malestar general desde el 17 de julio de 1872, ocurrió a trabajar a su oficina, mientras que fue hasta las seis de la tarde del 18 de julio que en su casa atendió y despachó asuntos públicos con parte de sus auxiliares (Lafragua y Alatorre) y sólo fue hasta las 7 pm que cayó en cama, agravándose hora tras hora, pues manifestó intensos dolores en la parte izquierda del pecho, vomito de forma impetuosa y por ello el médico Ignacio Alvarado le inyectó morfina, con lo cual al parecer encontró algo de sosiego, se sentó sobre la cama y a las 11:25 de la noche se recostó sobre su flanco izquierdo, con calma, poniendo su cabeza sobre el dorso de su mano y a las 11:30 dejó de existir, con un semblante que ya no era serio, ni adusto, sino apacible.

Sirvan estas letras en honra de Benito Juárez, en su reciente aniversario luctuoso.

rmr