Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La hipertensión arterial, conocida como el “asesino silencioso”, cobra más vidas entre personas de 35 a 64 años, un grupo en el que antes no se consideraba tan común este padecimiento.
El problema radica en que la presión alta suele no presentar síntomas, pero puede provocar infartos, derrames cerebrales, insuficiencia cardiaca e incluso deterioro cognitivo si no se detecta y controla a tiempo.
De acuerdo con especialistas, la hipertensión es uno de los factores de riesgo más importantes y, al mismo tiempo, más modificables para prevenir enfermedades cardiovasculares.
Aunque parece sencillo, saber cuáles son tus cifras de presión arterial es fundamental. Se estima que más de la mitad de las personas con hipertensión no saben que la padecen.
Presión sistólica, cuando el corazón bombea la sangre.
Presión diastólica, cuando el corazón se relaja entre latidos.
Especialistas recomiendan tomarse la presión al menos una vez al año y hacerlo de forma correcta: sentado, con los pies apoyados en el suelo, el brazo a la altura del corazón y sin hablar durante la medición.
La hipertensión se desarrolla con el tiempo y puede estar relacionada con factores genéticos y de estilo de vida, como el tabaquismo, el sobrepeso, el estrés y la falta de sueño.
Uno de los cambios más efectivos es seguir una dieta cardiosaludable. La dieta DASH, diseñada específicamente para combatir la hipertensión, ha demostrado ser la más eficaz para reducir la presión arterial.
Este tipo de alimentación prioriza frutas, verduras, granos integrales y alimentos ricos en potasio, como aguacate, melón, cítricos y verduras de hoja verde. Al mismo tiempo, se recomienda reducir el consumo de sodio, especialmente el que proviene de alimentos procesados y comidas de restaurante.
La Asociación Americana del Corazón sugiere no consumir más de 2,300 miligramos de sodio al día y, de ser posible, menos. También se aconseja limitar o evitar el consumo de alcohol, ya que eleva la presión arterial.
Para muchas personas, alcanzar una presión menor a 130/80 mm Hg requiere tratamiento farmacológico. Existen medicamentos eficaces y accesibles que los médicos pueden ajustar según cada paciente.
Aunque algunos tratamientos pueden causar efectos secundarios, estos suelen ser manejables con supervisión médica. Los especialistas destacan que, incluso cuando se toman medicamentos, mantener hábitos saludables sigue siendo fundamental para proteger la salud en general.
RPO