Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La pérdida de un bebé durante el embarazo, el parto o los primeros días de vida es una experiencia profundamente dolorosa que, durante años, permaneció invisibilizada dentro de los sistemas de salud. Ante esta realidad, hospitales en México han comenzado a implementar el denominado Código Mariposa, un protocolo que busca brindar atención médica y emocional humanizada a mujeres y familias que atraviesan un duelo gestacional, perinatal o neonatal.
El Código Mariposa se activa cuando ocurre la muerte de un bebé antes o poco después de nacer y contempla acciones como acompañamiento psicológico, espacios privados para la familia, la posibilidad de despedirse del recién nacido y señalización hospitalaria que permite al personal ofrecer un trato empático y respetuoso.
El tanatólogo, José Francisco Beltrán, señala que este tipo de pérdidas suele convertirse en un “duelo invisible”, ya que socialmente muchas veces no se reconoce la dimensión emocional del vínculo con el bebé. Esta falta de validación puede generar aislamiento y dificultar el proceso de recuperación emocional de las madres.
El especialista advirtió que las mujeres pueden experimentar depresión, ansiedad, sentimientos de culpa, trastornos del sueño e incluso estrés postraumático tras la pérdida. A ello se suman los cambios hormonales del posparto, que continúan aun cuando el bebé ya no está presente.
El impacto también alcanza la identidad materna, pues muchas mujeres enfrentan la contradicción entre haber gestado una vida y regresar a casa sin su hijo, lo que puede generar miedo ante futuros embarazos y una sensación prolongada de vacío emocional.
Beltrán reconoció que el acompañamiento institucional resulta clave para reducir afectaciones psicológicas a largo plazo. Protocolos como el Código Mariposa buscan evitar la revictimización, por ejemplo, separando a las madres en duelo de áreas donde hay recién nacidos y garantizando apoyo profesional desde el primer momento.
La implementación de este modelo representa un cambio en la atención médica tradicional, al reconocer que la pérdida perinatal no es sólo un evento clínico, sino una experiencia humana que requiere empatía y atención integral.
BCT