Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La hipertensión arterial sistémica se mantiene como una de las enfermedades crónicas más frecuentes y peligrosas en adultos, no solo en México, sino a nivel global. Su principal riesgo radica en que puede avanzar de forma silenciosa durante años, sin síntomas evidentes, mientras daña progresivamente el sistema cardiovascular.
De acuerdo con especialistas en salud cardiovascular, tres de cada diez mexicanos ya cuentan con un diagnóstico confirmado de hipertensión. Sin embargo, se estima que el número real podría acercarse a la mitad de la población adulta, debido a personas que desconocen que la padecen.
El verdadero peligro no está en una sola medición elevada, sino en la exposición prolongada a niveles altos de presión arterial, lo que deteriora los vasos sanguíneos y aumenta la probabilidad de infartos al corazón, eventos cerebrovasculares y daño renal.
Aunque comúnmente se asocia la hipertensión con eventos súbitos, en la mayoría de los casos el daño ocurre de manera gradual. La presión elevada sostenida durante años genera lesiones en arterias pequeñas, que eventualmente pueden desencadenar complicaciones graves sin previo aviso.
Cuando se suman otros factores como edad avanzada, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo y antecedentes familiares, el riesgo puede alcanzar hasta 35%, es decir, uno de cada tres pacientes podría presentar un evento cardiovascular en ese periodo.
Los especialistas advierten que la hipertensión no debe tratarse de forma reactiva, sino preventiva y constante. El objetivo del tratamiento no es únicamente bajar la presión cuando sube, sino mantenerla estable en niveles seguros durante todo el tiempo.
En la mayoría de los pacientes, la meta recomendada es mantener cifras menores a 130/80 mmHg, lo que reduce significativamente el riesgo de complicaciones a largo plazo.
Recomendaciones para su detección y control
Para personas de 18 a 40 años:
Realizar chequeo médico con medición de presión al menos cada dos años.
Para mayores de 40 años:
Utilizar un tensiómetro digital de brazo en casa.
Medir la presión dos veces al día durante una semana, una o dos veces al año.
Acudir al médico si el promedio supera 135/85 mmHg.
Para pacientes diagnosticados:
Tomar el medicamento todos los días sin interrupción.
Mantener controles periódicos cada 3 o 4 meses.
No suspender el tratamiento sin indicación médica.
Alimentación y prevención
La combinación de medición constante, disciplina en el tratamiento y hábitos saludables puede reducir de forma importante el riesgo cardiovascular asociado a esta enfermedad silenciosa.
RPO