CORTESÍA
Política

Entre falacias proponen iniciativa que romantiza los roles de género e ignora la violencia familiar

Entre estadísticas sesgadas y una visión que romantiza la figura del "padre proveedor", pastores y activistas presentaron una iniciativa en el Congreso

Naomi Carmona

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- En un ejercicio que bien podría confundirse con un guion de la época de oro del cine mexicano, pero presentado en pleno 2026, el Congreso de Michoacán fue escenario de una iniciativa que busca "rescatar" la familia nuclear a través de la creación de un instituto con autonomía y presupuesto propio. Bajo el amparo del diputado Baltazar Gaona García, el pastor Moisés García y la activista María del Carmen Soto desplegaron un discurso que, envuelto en "números fríos", intenta devolver a la mujer al rol de "entrega moral" y al hombre al de "liderazgo financiero".

El discurso central del pastor García se aventuró a calificar como un "error trágico" y un "mito" la afirmación de que la familia nuclear es el origen de la violencia. Sin embargo, los datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) del INEGI tienen "otros datos": en México, el hogar sigue siendo el sitio de mayor riesgo para las mujeres y, en el 70.7 por ciento de los casos de violencia, el agresor es o fue la pareja, precisamente dentro de ese ecosistema que el ponente calificó como "el sistema de protección más eficiente". Además, datos de ONU Mujeres y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito refieren que, a nivel global, el 60 por ciento de los feminicidios de mujeres son cometidos por sus parejas o familiares. Es decir, la mayoría de las mujeres asesinadas mueren a manos de las personas que se supone deberían cuidarlas dentro de esa "familia nuclear".

Con una lógica temeraria y usando un lenguaje cómodo y evasivo, los proponentes sugirieron que el Estado no debe facilitar los divorcios —o "defunciones matrimoniales"— ante los primeros signos de conflicto, sino "diagnosticar y tratar" al agresor sin romper el hogar. Esta visión no solo ignora décadas de protocolos de protección a víctimas, sino que propone mantener a las mujeres y niños conviviendo con su violentador bajo la promesa de una "sanación" que el Estado, según ellos mismos, no tiene capacidad de ejecutar.

La iniciativa destila un marcado tinte misógino al reducir la estructura familiar a una "simbiosis" donde el hombre aporta el "esfuerzo financiero" y la mujer la "entrega moral". Al afirmar que el 81 por ciento de las familias son sostenidas por el "liderazgo de un padre", el discurso invisibiliza el hecho de que Michoacán ha visto un incremento sostenido en los hogares con jefatura femenina —que ya rondan el 33 por ciento, según el Censo 2020— y que las mujeres dedican casi el triple de tiempo que los hombres a las tareas de cuidado no remunerado.

Irónicamente, los expositores usaron el valor económico de los cuidados —37.4 por ciento del PIB, según INEGI— para argumentar que el Estado no debe intervenir, pero lo presentaron como un "trabajo de amor" que se paga con "entrega mutua". Es decir, se reconoce el valor billonario de este trabajo, pero se pretende que las mujeres sigan realizándolo de manera gratuita y obligatoria dentro de la estructura nuclear para evitar que el presupuesto estatal se agote en "90 días".

El discurso también apeló al terror demográfico, vinculando la caída de la natalidad y las "aulas vacías" con la disolución de la familia tradicional. En una visión meramente utilitarista de la reproducción, se sugirió que el fin de la familia nuclear dejará al Estado "solo ante la vejez", ignorando que son precisamente las estructuras diversas y los sistemas de cuidado comunitarios los que han comenzado a subsanar los vacíos que el modelo tradicional de "papá trabaja, mamá cuida" dejó de cubrir hace décadas.

Por si fuera poco, la propuesta de María del Carmen Soto para crear el "Instituto Michoacano para Fortalecer e Integrar a la Familia" contempla que este sea un organismo descentralizado con patrimonio propio. Resulta contradictorio que, tras criticar la "estatización del cuidado" y la burocracia, la solución sea crear una nueva oficina gubernamental para vigilar que los michoacanos no se divorcien y se mantengan dentro del modelo que los pastores consideran "moralmente correcto".

Al final, la iniciativa presentada ante Baltazar Gaona García pretende legislar no para la realidad diversa del Michoacán de hoy —donde existen familias monoparentales, extendidas y diversas—, sino para un ideal estadístico que confunde el "liderazgo del varón" con bienestar social.

Mientras el mundo avanza en el reconocimiento de las autonomías, en el Congreso de Michoacán se busca "premiar" la estabilidad de la familia nuclear, incluso si esa estabilidad se construye sobre el silencio de las víctimas y la invisibilidad del trabajo femenino.

Baltazar Gaona García

RPO

Asesinan a adolescente en la carretera Buenavista-La Ruana; le dejan narcomensaje

Si levantan la huelga mañana, UMSNH se prepara para dispersar salarios caídos

VIDEO: Así fue el momento en que camioneta casi es impactada por el tren en Morelia

Empresarios impulsan alianzas turísticas para frenar cierre de negocios en Morelia

Netflix anuncia gira de conciertos de “Las Guerreras K-Pop”