Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Más de 20 mil caballos son trasladados anualmente desde Estados Unidos hacia México, donde son enviados a rastros para su sacrificio, en una práctica que ha generado cuestionamientos por el trato hacia los animales y los vacíos legales que permiten esta actividad.
Aunque en territorio estadounidense existen restricciones que impiden en la práctica la comercialización de carne de caballo, la industria continúa operando mediante la exportación de los animales hacia países como México y Canadá.
En muchos casos, los caballos provienen de actividades como carreras, espectáculos o trabajo, y tras dejar de ser funcionales son vendidos en subastas. Posteriormente, son transportados en trayectos que pueden extenderse hasta por 17 horas, en condiciones que, según organizaciones de protección animal, carecen de acceso suficiente a agua, alimento o descanso.
Una vez en los rastros, investigaciones documentadas han señalado prácticas como golpes, descargas eléctricas o métodos forzados para movilizar a los animales, incluso cuando se encuentran enfermos o exhaustos. También se han reportado fallas en los procesos de aturdimiento, lo que en algunos casos provoca que los caballos sean sacrificados sin haber perdido completamente la consciencia.
En México, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se sacrifican alrededor de 579 mil caballos cada año, sin considerar aquellos que son procesados en rastros clandestinos.
Este flujo de animales ha sido posible debido a un vacío legal en Estados Unidos. Desde 2007, el Congreso retiró la financiación para la supervisión de rastros de caballos por parte del Departamento de Agricultura (USDA), lo que impidió la venta de su carne dentro del país, pero no su exportación.
Para frenar esta práctica, legisladores estadounidenses han impulsado la iniciativa conocida como SAFE Act (Save America’s Forgotten Equines Act), la cual busca prohibir tanto la matanza de caballos para consumo humano como su exportación. Sin embargo, su avance enfrenta obstáculos, luego de que quedara fuera de la propuesta más reciente de la Ley Agrícola (Farm Bill).
Organizaciones defensoras de animales advierten que, de no aprobarse esta legislación, continuará el envío de caballos hacia rastros en México, manteniendo una cadena que inicia fuera del país pero que depende de la infraestructura mexicana para concretarse.
El tema ha reavivado el debate sobre el papel de México dentro de esta industria, así como sobre las condiciones en las que se realiza el transporte y sacrificio de estos animales.
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